lunes, 6 de octubre de 2014

Ciudad Pos-industrial / Grace lee Boggs

GRACE LEE BOGGS
ACTIVISTA DEL BLACK POWER
"En Detroit seremos la primera ciudad post-industrial"
Detroit celebrará este mes la conferencia Nuevo Trabajo-Nueva Cultura, las primeras jornadas dedicadas a repensar la economia y la cultura en Estados Unidos. Para entender el cambio que está sucediendo en Detroit y en norte-america hemos hablado con la histórica activista Grace Lee Boggs. Esta entrevista fue previamente publicada en Zazpika.
Detroit | @webDOCC
05/10/14 · 17:27
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Grace Lee Boggs. / LEELEE FILMS
Grace Lee Boggs tiene casi 100 años y su pensamiento humanista vigoriza la devastada ciudad de Detroit (norte de Estados Unidos). Si la conocida como Motor City se convirtió en el símbolo del "sueño americano", hoy sus inmensos terrenos parecen un escenario de posguerra: gigantescas calles vacías, solares abandonados y abundante pobreza. Con el documental American Revolutionary. The evolution of Grace Lee Boggs y su libro The Next American Revolution: Sustainable Activism for the Twenty-First Century muchos norteamericanos han descubierto la visión y las esperanzas de esta mujer chino-americana.Luchadora por los derechos civiles en los Estados Unidos y tenaz activista del Black Power, Grace Lee Boggs se ha convertido en una figura legendaria: una sabia anciana que ve en las impresoras 3D y en los huertos urbanos la posibilidad de (r)evolucionar la sociedad.
Usted dice que se alegra de vivir en Detroit y de poder constatar cada día cómo los gigantes "también caen".
Sí, (sonríe). Creo que debemos pensar en perspectiva de siglos. ¿Qué sabes tú de la transición que hubo del Paleolítico al Neolítico?
Creo que muy poco...
En el periodo de transición del Paleolítico al Neolítico pasamos de la caza a la agricultura. Fue en ese milenio, antes de Cristo, cuando aparecieron todas las religiones, cada una con su propia "regla de oro". Esto sucedió porque la gente empezó a relacionarse de formas muy diferentes. Hoy tenemos que pensar en estos términos. El cambio que tenemos delante es como esa transición del Paleolítico al Neolítico. Tenemos que pensar de una forma mucho más antropológica y muchísimo más amplia.
"Después de la Segunda Guerra Mundial y con la globalización, los Estados-nación perdieron su papel"
¿Y piensa usted que en Detroit están metidos de lleno en este cambio?
Creo que sí. En los últimos doscientos años el ideal de vida ha sido el de la vida en la ciudad, pero este modelo nos lleva a nuestra propia extinción. La gente que seguimos habitando en Detroit estamos re-imaginando cómo queremos vivir. Hay gente que veía los solares abandonados como espacios vacíos y muertos y otros que los vemos como la posibilidad de colocar huertos urbanos. Somos los primeros en enfrentarnos a este nuevo estadio en la historia de la humanidad.
En su ciudad, ha transformado la que fue su casa y la de su marido James Boggs en el Boggs Center. Desde ahí trabajan la que denominan como "organización- visionaria". ¿Puede detallar este concepto en contraposición a lo que usted llama "organización-protesta"?
La organización-protesta funcionaba bien cuando el Estado-nación era fuerte. Pero ahora, da igual cuánta gente mandemos a Washington a protestar: Obama no tiene el mismo poder. El Estado-nación y los parlamentos fueron creados hace doscientos años, pero, después de la Segunda Guerra Mundial y con la globalización, los Estados-nación perdieron su papel.
¿Cómo funciona la organización-visionaria?
Cuando hay una crisis, hay gente que no se da ni cuenta, otra que reacciona y otra que ve las oportunidades que se generan y crea algo completamente nuevo. La idea de organización-visionaria surge al darnos cuenta de esto, de que las personas no son bancos de peces, no reaccionamos todas de la misma forma.
En Detroit queremos, a través de una organización visionaria, generar actividades nuevas, organizarnos para el futuro que queremos tener. ¿Los huertos urbanos crearán una nueva cultura?
Es el cambio de paradigma. Cuando se forzó a las mujeres a alejarse de la tierra y se mandó a los hombres a las fábricas hubo un cambio en el pensamiento y en la cultura. Así se generó el pensamiento cartesiano y la cultura industrial. En Estados Unidos creo que tenemos ahora esta oportunidad.
¿Podría darme más ejemplos de lo que hacen en su ciudad, además de los huertos urbanos?
Hace unos años quisieron solucionar la crisis del automóvil colocando casinos, con la promesa de generar nuevos puestos de trabajo. Nosotros nos opusimos y luego comprobamos que los casinos trajeron el dinero fácil, la droga y la criminalidad. Desde la organización-visionaria, nuestra respuesta a los casinos fue crear la Escuela de Verano, para repensar cómo queríamos vivir y trabajar. Ahora, en octubre organizaremos la primera conferencia mundial titulada “Nuevo Trabajo, Nueva Cultura”.
¿Se acabó el "sueño americano"?
En Detroit, fuimos la ciudad de los milagros industriales y ahora seremos la primera ciudad post-industrial. La televisión y la publicidad tuvieron un rol muy importante en la cultura de masas.
¿Cómo se crea el nuevo imaginario?
Creo que usar impresoras 3D cambia totalmente la forma de pensar. Ahora es la sociedad la que puede decidir lo que producimos y no al revés. Cambia todo.
¿Y las mujeres?
En la transición del feudalismo al capitalismo, empezó la persecución de las brujas, así se impidió que las mujeres participaran en esta transición. Leí hace poco que un grupo de mujeres en África hizo una casa, en un día, con una impresora 3D. El cambio cultural es enorme.
"En Chicago vi y entendí por primera vez el sufrimiento de la población negra: como personas, como seres humanos"
Aconseja a los jóvenes tomarse la filosofía más en serio.
Sí, fui muy afortunada porque fui a la Universidad durante los años 30. Imagina lo que significa eso: los años 30, todo el mundo iba loco intentando entender la crisis económica de entonces. Yo dejé mis clases y me apunté a Filosofía. No entendía la filosofía y quería hacerlo. La esencia de la filosofía son dos cuestiones: ¿qué significa ser un ser humano? y ¿qué significa saber lo que sabemos? Estas son las preguntas que constantemente nos estaremos haciendo.
En los años sesenta participó en la organización de la marcha en Detroit en la que Martin Luther King ensayó por primera vez el famoso discurso «I have a Dream». ¿Cómo se vinculó con el movimiento Black Power?
Yo he sido muy afortunada por nacer mujer y de familia china. Crecí en Nueva York, donde mi padre abrió un restaurante, y siempre se me motivó a estudiar y a leer. Conseguí entrar en la Universidad y sacar el doctorado en Filosofía, pero luego nadie quiso darme trabajo. Me discriminaban por ser mujer y tener rasgos orientales. Cuando vi a la población afroamericana luchando por sus derechos, me uní a ellos. En Chicago vi y entendí por primera vez el sufrimiento de la población negra: como personas, como seres humanos.
¿Qué cambió en usted unirse al movimiento Black Power?
Cambió mi forma de entender la vida. Al participar en las manifestaciones y acciones y ver la fuerza de las masas pensé: "Si esto es lo que pueden conseguir las acciones masivas, esto es lo que quiero hacer toda mi vida". Cuando ahora veo lo que hacemos en Detroit, cómo los vecinos vuelven a cuidarse, cómo los niños son escuchados... pienso, si Malcom X viera lo que estamos haciendo seguro diría: "Esto es de lo que estaba hablando".
Junto con su marido, James Boggs, escritor negro y trabajador en la automoción (fallecido en 1993), hablaban ya desde los sesenta de la próxima "revolución americana".
Llegamos a esta conclusión a causa de los disturbios en Detroit en los 70: no estábamos haciendo una revolución, se trataba del grado de enfado de la gente. Una revolución es lo que hace que evolucione la humanidad, pero es importante distinguir bien entre revolución o rebelión y disturbio. Lo difícil, nuestra lucha, es intentar evolucionar como seres humanos. Los disturbios y las rebeliones no son lo mismo.
¿Entonces tenemos que (r)evolucionar?
Ahora mismo la cultura industrial, que se creó hace 200 años después de la Revolución francesa, se ha colapsado. Los europeos han afrontado las revoluciones como oportunidades para tomar el poder y no tanto como transiciones entre culturas. Pero, no se trata de tomar el poder. Fíjate, mi abuela nació cuando Marx era un niño. Era el periodo en el que aún no estaba claro qué camino seguiría Europa y nadie imaginaba todo lo que ha ido pasando después
¿Cómo ve ahora Europa?
Os veo en peor posición que los Estados Unidos, pero mi intuición dice que estudiar las migraciones en vuestro continente puede resultar clarificador. En Detroit, nos ha ayudado mucho entender los movimientos de la población negra. No creo que la inmigración africana tenga el mismo rol en Europa, pero hay que entender cómo os están afectando los movimientos de población. Europa intenta bloquear la inmigración y las deportaciones están aumentando. El pensamiento europeo sigue estando dominado por las ideas, principalmente, de los partidos políticos en tiempos de la dominación europea. Hay que cambiar esta mentalidad. Cuando vi las fotos de los inmigrantes intentando entrar en Ceuta me quedé muy sorprendida... Allí había algo nuevo. Debéis mirar a Europa desde esta perspectiva. Un periódico puede ayudar a hacerlo: tenéis que identificar y reconocer el cambio que estamos viviendo. Así, el cambio se reconoce a sí mismo.
¿Podría dar un ejemplo?
Por ejemplo, creo que es crucial entender el papel de Wangari Maathai en Kenia. Vino a EE UU en el momento álgido del movimiento de liberación de la mujer y cuando volvió a Kenia se dio cuenta de la diferencia entre la política hecha por los hombres y, en cambio, la sabiduría de las mujeres (con la organización del agua y la madera). La doctora Maathai se dio cuenta de que toda su lucha medioambiental era parte de un todo. Era una lucha ligada a combatir el sexismo, la pobreza y la corrupción. Entender el papel y la perspectiva que ha cogido gente como Maathai puede ser muy útil para entender de qué sirven estas migraciones.
¿Necesitamos más imaginación?
Hay que distinguir entre conocimiento e imaginación. Las escuelas se han centrado en dar conocimiento,que habla de realidades pasadas. La imaginación es proyección hacia el futuro,y los próximos líderes serán aquellos y aquellas que sepan ver y crear algo nuevo.
¿Qué significa ser un ser humano?
Evolucionar. Somos el único planeta que ha tenido este tipo de vida. Y ahora nos enfrentamos al peligro de la exterminación. Tenemos que evolucionar para impedirlo.

El mundo del trabajo en la Argentina

Paula Abal Medina, y una sociología de las relaciones laborales

“El mundo del trabajo mutó de manera estructural”

Sus investigaciones se centran principalmente en las condiciones de trabajo en supermercados y call centers. Pero a través de esos ámbitos la socióloga da cuenta de los cambios ocurridos desde la hegemonía neoliberal hasta la actualidad. Y sostiene que el modelo sindical está “completamente encogido”, porque no expresa la realidad de vastos sectores. Los nuevos activismos, idearios y modos de politización de trabajadores.

Por Mariana Carbajal
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Las marcas que el neoliberalismo habilitó en los grandes empleadores de jóvenes, especialmente cadenas de supermercados y call centers, y los dispositivos de domesticación que implementaron las empresas sobre sus trabajadores, las resistencias sindicales y el nuevo escenario laboral después de la década kirchnerista: ésos son los ejes que aborda la socióloga Paula Abal Medina en su último libro Ser un número más. Trabajadores jóvenes, grandes empresas y activismos sindicales en la Argentina actual. En esta entrevista con Página/12, la autora detalla los hallazgos de su investigación sobre las “nefastas” consecuencias de las políticas de ajuste y la precarización laboral en el país y plantea los interrogantes que se abren a futuro. Después de los gobiernos kirchneristas “el balance vuelve igualmente cierto que mejoraron sustancialmente las condiciones laborales, como que los lugares de trabajo son campos minados que pueden desbaratar rápidamente la organización colectiva”, sostiene Abal Medina en diálogo con este diario.
–¿Cómo se plasmó el neoliberalismo en los espacios laborales?–Una imagen muy cargada de significados que ilustra el punto de partida de mi investigación es la que tiene lugar en el 2001 en las puertas de los supermercados, por ejemplo, en el Coto de Ciudadela. Adentro los trabajadores con palos; muchos se habían quedado a dormir en el establecimiento; afuera, las vallas, la policía y del otro lado los desempleados, amenazando con los saqueos. Los trabajadores, adentro del lugar ajeno, el de Coto, y los desempleados, afuera del lugar ajeno. Los trabajadores transcurrían como “desempleados en potencia”, estaban aterrados. Mientras, Alfredo Coto salía a decir que estaba conmovido por cómo los trabajadores habían defendido sus puestos de trabajo. El enfrentamiento entre empleados y desempleados fue dinamizado de muchas formas, en especial durante los ’90. Primero fueron los privilegios y rigideces de los empleados que impedían crear nuevos empleos para los desocupados. De ahí las leyes de flexibilización del trabajo y las políticas sociales focalizadoras. Luego, cuando el protagonismo piquetero, los desempleados fueron señalados como los violentos. Entonces la investigación me permite mirar de cerca los establecimientos empresarios a partir de este momento, si se quiere, el punto de llegada del neoliberalismo.
–¿Cómo son, entonces, las experiencias de trabajo en grandes empresas, siendo joven, en tiempos de pobreza y desempleo masivo?–El principio rector del derecho del trabajo, “igual remuneración por igual tarea”, pierde toda significación. Las relaciones de trabajo pierden transparencia y dos trabajadores que atienden en centros de llamadas al mismo cliente pueden tener condiciones de trabajo, salarios y sindicatos diferentes. Dos repositores, dos cajeros, dos idénticos en términos de lugar de trabajo, contenido del trabajo, son diferenciados, fragmentados y hasta enfrentados por el accionar de las empresas. Una herramienta fundamental para esto es la tercerización laboral.
–¿Qué dispositivos ponen en juego los empresarios?–Defino dos dispositivos empresarios a partir de las nociones de “exaltación de la debilidad del trabajo” y la de “destierro de la alteridad”. Formas empresarias que sedimentan en aquellos años de asimetría acrecentada entre capital y trabajo. La investigación reconstruye las prácticas cotidianas. Las microprácticas y los modos en que las experiencias de trabajo afectan las subjetividades laborales y políticas. De lejos parece todo igual: son supermercados grandes, con muchos trabajadores jóvenes, bajo el mismo sindicato, mismo lugar y tiempo histórico. Pero de cerca se constatan diferencias que son muy significativas para comprender las resistencias y los modos de organización de los trabajadores. La exaltación de la debilidad del trabajo en Coto opera a través de mecanismos tales como la distinción jerárquica, que exacerba a la vez la minusvalía del trabajador y la superioridad del jerárquico; la subestimación del trabajador que tiene lugar a través de procedimientos de marcación de errores y defectos de los trabajadores con la construcción de legajos que acumulan los fundamentos de las sanciones. Otro grupo de prácticas que habilitan lo que llamo la “extralimitación de la autoridad y proliferación de ilegalidades”.
–¿Cómo vivían esas prácticas los trabajadores?–Hay que ver lo que significa trabajar en estos supermercados en aquellos años. Una afirmación saturada de los trabajadores era: “acá es ley que las horas extras no se pagan”. La ‘ley’ del empresariado se llevaba puestas las leyes públicas laborales, todos los días. Las jornadas de trabajo podían durar 10 o 12 horas. Y en la diaria del trabajo también el contexto era un gran recurso: amplificar el contexto de desempleo todos los días. Capítulo aparte: el sindicalismo de empleados de comercio. En este sector las figuras de delegados gestor y cogestor alternaban la tramitación rutinaria de los servicios para los cotizantes con la complicidad directa con las empresas. Este sindicalismo cedió la representación de empleados y trabajadores para refugiarse en la provisión de servicios al cotizante. Muchos delegados realizaban con mucho compromiso “una labor social para el compañero”, que consistía en “llevar pañales a las compañeras” en tiempos en que estaban vulnerados los derechos del trabajo más elementales. Se sancionaba a una cajera porque “cerraba la caja con desgano”. El cogestor es una figura invertida, que disciplinaba junto con la empresa. En muchos casos eran delegados que habían sido jerárquicos. Los definen afirmaciones posibilistas y la permanente comprensión para con las empresas, destacan cuestiones tales como “el Che Guevara se murió hace rato” o “para avanzar hay que saber retroceder”; sus relatos se organizan situando al piquetero, al cabeza, al negro de cabeza, quieren hacer quilombo y nada más, como el principal otro del relato. En el marco de este dispositivo emergen dos figuras: la del trabajador defectuoso y la del trabajador impotentizado. La primera confirma el dispositivo, efectivamente este trabajador siente que dada su minusvalía laboral, su incapacidad para trabajar correctamente, su falta de educación, el jerárquico le “perdona la vida” si lo mantiene en su puesto. Está agradecido y cumple con todos los pedidos de la empresa para asegurarse el puesto pese a su hacer defectuoso: prolongación de la jornada, cambios de turno, etc.
–¿Y cómo reacciona el trabajador impotentizado, de acuerdo con su definición?–El trabajador impotentizado se planta de otro modo: repone el contexto de sideral asimetría para explicar el avasallamiento de los jerárquicos y en general el de las empresas. Sobre los jerárquicos: ellos te tienen que perseguir, encontrarte errores o inventarlos, asediarte todo el tiempo. También siembran la sospecha: “yo sé muy bien cómo consiguen las camisas blancas acá adentro”. Con esta figura, la del trabajador impotentizado, queremos definir una eficacia diferente del dispositivo cuya productividad está debilitada y funciona mucho más como imposición de una relación de fuerzas descomunalmente desfavorable.
–A raíz del otro dispositivo usted habla de trabajadores “despojados” e insiste en su libro en que existen muchas maneras de lograr la “misma” transformación de la fuerza de trabajo en trabajo efectivo. ¿A qué se refiere?–Al mirar de cerca las experiencias de trabajo en Wal Mart, me encuentro con un dispositivo muy distinto. Allí hablo del destierro de la alteridad y de cómo intenta construir en el extremo la figura del trabajador despojado. Despojado del otro. Es un trabajador ciego a las fuerzas de la alteridad, que vivencia un mundo uniforme, que parece no percibir las asimetrías. La fidelización, el sentirse parte, la disposición en base a un estado de ánimo de entusiasmo por pertenecer, las sonrisas interminables, el liderazgo servicial, los pines, la porra, el himno Wal Mart, ese que dice “Te doy la W y ¿qué formamos? Wal Mart, ¡Wal Mart!”. El despojo del otro funciona también a partir de la creación de figuras colectivas que otorgan otra consistencia al mundo. Hay una política de llenado, de reemplazo del mundo de las relaciones de fuerzas. Las puertas abiertas y el departamento de recursos humanos, el asociado y la gran familia, son espacios, figuras, prácticas sustitutas de unidad. Finalmente existe un conjunto de políticas preventivas y discriminatorias, que se proponen abortar sistemáticamente cualquier indicio de asimetría. Por eso el elemento “tipología de los sospechosos”. En la Argentina de desempleo desorbitante, el dispositivo se fortalecía a partir de una minuciosa política de selección de personal que, hurgando en las trayectorias de vida de los postulantes, definía con alta probabilidad una composición de saberes adecuada y congruente con el despojo de la alteridad. Finalmente, una activa política antisindical por si lo anterior fallaba, como se vio en la sucursal de Avellaneda. Página/12 en particular se ocupó del tema en varias notas sobre los despidos discriminatorios de activistas en esa sucursal. Y cómo tenían nombrado a un ex militar de apellido Saint Jean como responsable de seguridad de la empresa.
–¿Continúan vigentes esos mecanismos?–A medida que transcurren los años, se consolida la baja sustancial del desempleo, se reactiva la negociación colectiva, se articula la organización de los trabajadores y llega tardía y de formas heterogéneas a los establecimientos empresarios. Por eso la segunda parte del libro se escribe desde los activismos, los idearios y los modos de politización de trabajadores. Entonces contar la cotidianidad desde este punto de vista nos permite ubicar ya un cambio sustancial. Me gusta la imagen de que los trabajadores se sacuden la subjetividad de desempleado en potencia y recorren el trayecto que va de la constatación de “soy sólo un número más” hasta el otro que dice algo así como “no es secreto que por uno que sale hay cinco que quieren entrar, pero ése no es un motivo válido para que nos traten como cosas”. La condición de posibilidad del trayecto se produce durante los gobiernos kirchneristas y se alimenta de las formas de acumulación de la clase trabajadora en dos pasados: aquel que precede al terrorismo de Estado y el pasado más reciente, dinamizado por la organización territorial, el sujeto piquetero, un saber productivo popular novedoso, algo que podemos llamar un gremialismo barrial y de movimiento social. Entonces ahí reconstruyo distintas experiencias de organización de trabajadores en los mismos supermercados y en empresas de call center.
–Sobre las empresas de call center hace un desarrollo extenso. ¿Podría sintetizar rápidamente esa situación de trabajo?–El tercer dispositivo abordado corresponde efectivamente a un grupo de empresas de call center tercerizados. Digo que son como los capitales golondrina del mundo financiero. Defino este dispositivo a través de la noción de esquilmación inmediata, para referir a la celeridad con la que estos formatos combinan una economía de la explotación con una economía del despojo. Analizo mecanismos tales como la infantilización del trabajador, ilegibilidades porque son formatos que funcionan como cajas negras, una brutal intensificación del tiempo con esas llamadas que llegan sin pausa a los trabajadores y un hipercontrol donde todo se graba, se escucha y se sanciona. El funcionamiento de trabajador como frontón que debe absorber las quejas y reclamos insolubles de los clientes haciendo sólo como si estuviera comprometido con resolverlos y finalmente una rotación elevadísima que aborta el lazo entre trabajadores y el sentirse parte de un colectivo. Al desarrollar este análisis definimos dos figuras de trabajador: el “trabajador quemado” y el “trabajador distanciado”. El despojo, en cambio, funciona por el poder extorsivo de las empresas que con bajísimos niveles de inversión pueden levantar sus cosas y mudarse a otro país. Entonces se ofrecen a esas empresas –muchas de ellas grandes trasnacionales de call centers– exenciones de impuestos de todo tipo y se financian con fondos públicos desde sus costos de traslado de una provincia a otra hasta cursos de capacitación, salarios, alquileres o refacciones de establecimientos.
–Volviendo a las experiencias de resistencia, ¿qué descubrió en esos procesos?–Allí también miro en detalle prácticas de resistencia situadas y reconstruyo figuras activistas: el activista asambleario, el activista tradicional, el delegado que actualiza la tradición nacional y popular, el delegado veedor, el delegado en doble confrontación, el delegado del colectivo que asume la representación cedida por el sindicato: la del empleado y la del trabajador como sujeto. Sintetizo algunas conclusiones. Primero destacar la riqueza de la multiplicidad de idearios que organizan las prácticas de resistencia o de organización de los trabajadores. Nada resulta más empobrecedor que reducir esta riqueza en clave dicotómica: sindicatos cómplices de las empresas y militantes de izquierda comprometidos defendiendo a los trabajadores. Por el contrario surgen, en primer lugar, pequeños cambios de la normalidad de los sindicatos porque con la negociación colectiva los trabajadores saben de qué se trata y algunas veces los sindicatos entreabren las puertas, otras veces los trabajadores van a patearlas, pero, bueno, esto produce modificaciones. Segundo, las dirigencias sindicales oscilaron entre aperturas efectivas de menor o mayor significación y la intensificación de macartismos dirigidos a estigmatizar, impedir, sofocar o excluir experiencias de organización. De esto último hay ejemplos extremos resonantes, lamentablemente, como el de (José) Pedraza. La palabra trosko, cabeza, piquetero, el maltrato de los sindicalistas a militantes es también demasiado abrumador. Entonces toda vez que no se produjeron aperturas sindicales voluntarias, las militancias tendieron a ser desbaratadas porque no existieron institucionalidades nuevas que las preservaran y potenciaran. Tercero, en la medida en que el management ensaya modos de fidelización, las resistencias se ejercitan en nuevos planos, de aquí la importancia y la creatividad de lo que en el libro llamé resistencias subjetivas. Cuarto, pero vinculado con esto mismo, uno puede observar la coexistencia de dos culturas del trabajo que producen muchas tensiones en la construcción de organización: la de la dignidad del trabajo y la del rechazo del trabajo.
–¿Cómo cambió el escenario a partir de la última década kirchnerista?–El balance vuelve igualmente cierto que mejoraron sustancialmente las condiciones de trabajo, como que los lugares de trabajo son campos minados que pueden desbaratar rápidamente la organización colectiva. Es evidente que la ley laboral tiende a imponerse frente a Coto, que ahora por ejemplo paga las horas extras o respeta un poco más la duración de la jornada. En muchas sucursales de Wal Mart, tras la lucha de los militantes de Avellaneda se tuvieron que elegir delegados, los salarios aumentaron, etc. Y pese a ello estos lugares de trabajo son también campos minados que impiden la organización: estamos plagados de militantes despedidos por discriminación ideológica y sindical, que tienen causas judiciales por el solo hecho de acciones de protesta. Y que son demasiados los espacios del trabajo en los cuales no se eligen delegados sindicales, con lo cual la modificación del contexto les llega más con cuentagotas. Y todo esto ocurre en el segmento que el neoliberalismo calificó como “privilegiado”, aunque la dispersión salarial y de condiciones de trabajo de los trabajadores registrados es impresionante. Pero están luego los trabajadores del piso que en territorios insularizados, muchas veces atrapados en circuitos clandestinos, otros en cooperativas financiadas por fondos públicos, arrastrando décadas de carencias, viven trabajando sin que alcance lo que tienen arriesgando salud y familia para conseguirlo.
–¿Y qué balance hace más general del mundo del trabajo, del sindicalismo, a partir de la década kirchnerista pero pensando los desafíos por delante?–Mucho para destacar, aunque algunas cuestiones están flaqueando en este tiempo por la inflación y por esta faceta reguladora y represiva de la protesta que había sido completamente ajena al kirchnerismo. En principio y rápido: recuperación del empleo, negociación colectiva, aumento extraordinario de la cobertura jubilatoria, derogación de algunas leyes de precarización del trabajo, los nuevos regímenes para trabajadoras de casas particulares y para trabajadores rurales. Nos estaría faltando el de los trabajadores de call center, que está en tratamiento parlamentario. También ha sido sustancial la Asignación Universal por Hijo y programas con escala, como el de cooperativas Argentina Trabaja. Nos queda por delante pensar cuestiones tales como qué institucionalidad popular habilitaría social y políticamente a “el otro” movimiento obrero. Me gusta nombrarlo así porque esto nos permite dimensionar tanto cuán excluido queda de la institucionalidad del movimiento obrero organizado, como su potencial político, la necesidad de que sea reconocido como sujeto y no sólo como objeto de políticas sociales. En el plano de la opinión política creo que lo que separa a los irrisorios segmentos de asistidos del neoliberalismo menemista con programas como el Trabajar o el Servicios comunitarios de este tiempo de políticas de acceso mayoritario es la emergencia de un sujeto que se había organizado para resistir en los barrios y que luego comenzó a construir un saber productivo y una certeza sobre sus derechos. El modelo sindical está completamente encogido, no expresa la realidad de vastos sectores del trabajo. El mundo del trabajo ha mutado estructural y no sólo coyunturalmente.
Las tradiciones ideológicas que se tienen que poner a hablar, articular y hacer juntas son las que revitalizó el kirchnerismo con la actualización de un ideario nacional y popular en organizaciones juveniles y territoriales, las de muchos sindicatos que se reivindican peronistas y que ampliaron representación y realizaron transformaciones efectivas de su vida interna democratizando la participación, las de muchas izquierdas que intervienen en las empresas defendiendo trabajadores, las tradiciones campesinas que resisten la expansión del modelo de agronegocios, las tradiciones más basistas y asamblearias que en fábricas o territorios construyen en torno de consignas de emancipación y autonomía. Y me animo a decir que un espacio para la interlocución y la convergencia son las universidades que nacieron o se consolidaron como espacios de producción de saberes, de irradiación cultural, con sentido de realidad y un impulso igualador. En los momentos de mayor protagonismo popular de nuestra historia no se dilapidaron fuerzas, ni se sofocaron las diferencias. Al contrario, tenemos que retener las diferencias para afrontar la discusión sobre qué modelo productivo y qué formas políticas permitirán ampliar el campo de posibilidades.
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viernes, 3 de octubre de 2014

Reseñas Bibliográficas 2do. cuatrimestre al 03/10

Nombre
Reseña #3
Comentario reseña #3
Reseña #4
Comentario reseña #4
Melisa




María Laura




Karina
Aprobada
---
Aprobada
---
María de los Ángeles
Aprobada
---


Ailén




Ayelén




Myryam
Aprobada
---


domingo, 21 de septiembre de 2014

Cultura afroamericana y escuela

UNA GUIA BUSCA VISIBILIZAR EN LAS ESCUELAS A LOS AFROARGENTINOS

Para romper el estigma afro

La organización Afro Xangó y la Ctera presentaron una herramienta para que docentes primarios y secundarios puedan trabajar con los alumnos en la reivindicación de la cultura afro y generen contenidos positivos sobre su contribución a la sociedad argentina actual.

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Carlos Alvarez, de Afro Xangó, y Eduardo López, de UTE-Ctera, participaron de la presentación.
“Esta guía es una reivindicación de la cultura africana para que, desde la escuela, se visibilice a los afroargentinos y se generen contenidos positivos sobre su aporte a la construcción del Estado nacional, la cultura y el lenguaje”, explicó a Página/12 Carlos Alvarez Nazareno, presidente de la organización Afro Xangó. La agrupación social, junto a la Confederación de los Trabajadores de la Educación Argentina (Ctera), elaboró la guía Afroargentin@s, destinada a docentes de nivel primario y secundario. El objetivo de esta herramienta es que las escuelas estatales y privadas de todo el país rompan con la estigmatización hacia la cultura africana y aporten una mirada positiva de sus contribuciones a la sociedad argentina actual.
Ayer por la tarde se realizó su presentación en el auditorio del edificio del gremio. Según Alvarez Nazareno, los contenidos educativos actuales muestran a los afrodescendientes “como sujetos del pasado con una mirada colonial, donde sólo eran aguateros o vendedores de empanadas. No se habla de que, por ejemplo, formamos parte de los batallones que lucharon con San Martín por la Independencia o de María Remedios del Valle, una luchadora afroargentina que ayudó al ejército de Manuel Belgrano”.
“Hay una fuerte influencia africana en la sociedad actual, hay que cambiar esa idea de que desapareció en la época colonial. En el lenguaje hay palabras como ‘chongo’, ‘quilombo’ o ‘mucama’, que provienen de la cultura africana. Lo mismo sucede en la música con el tango, el malambo o la chacarera. Las murgas nacieron como danzas de los blancos que se burlaban de las africanas. Sería sumamente rico mostrar de manera positiva estas asociaciones directas”, detalló Alvarez.
Además, consideró que en Argentina “el concepto de negro se toma de manera peyorativa, como algo malo”. En este sentido, explicó que era necesaria una herramienta que “sirva como guía para abordar estos temas, rescatando los principales referentes afroargentinos que han sido invisibilizados por la cultura blanca”.
La guía Afroargentin@s presenta material histórico, geográfico y cultural y propuestas educativas, para que los docentes de nivel primario y secundario trabajen en aulas de todo el país, desde un abordaje en temas actuales como la discriminación, la xenofobia y el racismo. En el armado del proyecto participaron docentes y estudiantes del profesorado de la escuela Mariano Acosta durante dos años.
“La escuela es una herramienta que puede servir para producir y reproducir el respeto a la diversidad. Esta guía es un aporte para visibilizar y reivindicar la cultura africana porque todos tenemos el mismo derecho a ser diferentes. Las diferencias no son problemas, son riquezas”, comentó a este diario Eduardo López, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE-Ctera).
López señaló que “toda pedagogía es política, es un terreno en disputa permanente. Uno busca que la escuela difunda igualdad, no racismo y discriminación. Por eso, el objetivo de esta guía es dar un debate para cambiar la historia y que sea de todos”.
Desde el 24 de abril de 2013, la Ley nacional 26.852 insta al Ministerio de Educación de la Nación a incluir en la currícula educativa la perspectiva étnico-racial. “Esta guía es muy completa y didáctica, y sirve para abordar esta temática. Esperamos que el Ministerio de Educación absorba estos contenidos para incluirlos en la currícula escolar”, sostuvo el presidente de Afro Xangó.
En el 2010, el Censo Nacional de Población incluyó por primera vez en 120 años la posibilidad de autorreconocerse como afrodescendientes. Los datos indicaron que 149.493 personas se autodefinieron afrodescendientes. El 92 por ciento de ellos son argentinos.
“Estos datos nos hacen visibles, la sociedad cree que en nuestro país no hay negros, que los que uno ve son extranjeros, por eso es bueno que se sepa y se reconozca que Argentina tiene una población afroargentina, y qué mejor que empezar por la escuela”, manifestó Alvarez Nazareno.
“Hoy los niños afrodescendientes desarrollan una baja autoestima porque no encuentran una referencia positiva respecto de la cultura afro”, afirmó el activista. “La escuela es el primer espacio de integración a la sociedad y si los docentes te muestran sólo que tus ancestros eran esclavizados, siempre sirviendo al amo blanco, es muy difícil que algún niño afroargentino se sienta orgulloso de eso y construyan una identidad positiva”, agregó.
Informe: Gonzalo Olaberría.
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viernes, 19 de septiembre de 2014

Chantal Mouffe

CHARLA DE CHANTAL MOUFFE SOBRE POLITICA, AGONISMO Y ARTE EN LA UNIVERSIDAD ARTURO JAURETCHE

“La sociedad siempre tiene antagonismo”

La filósofa belga participó de una mesa de diálogo con Mocca, Rinesi y otros intelectuales locales. Desarrolló su idea sobre los antagonismos y su resolución en democracia. Además, reivindicó al arte como transformador del sentido común.

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Chantal Mouffe estaba casada con el filósofo argentino Ernesto Laclau, fallecido en abril de este año.
La filósofa belga Chantal Mouffe está en Buenos Aires, donde ayer, en la Universidad Nacional Arturo Jauretche, dio una suerte de reportaje público en una mesa de diálogo con el politólogo Edgardo Mocca y otros intelectuales locales. Estudiosa de los nuevos modelos de democracia, habló de política y agonismo y reivindicó el papel del arte –especialmente del activismo que utiliza prácticas artísticas– en la lucha por la hegemonía.
Mouffe hizo esta visita al país –al que muchas veces había venido acompañando a quien fue su marido, el argentino Ernesto Laclau– invitada por la UNAJ. Laclau llegó a dar clases en esta universidad que tiene sólo cuatro años de historia, y poco antes de morir había sido nombrado director de su Instituto de Política. La UNAJ quedó así vinculada con Mouffe, que aceptó dar en sus aulas un curso de una semana. Ubicada en Florencio Varela, la UNAJ fue creada en el 2011, como parte del proceso de apertura de nuevas universidades que tienen como alumnos mayoritariamente a jóvenes de sectores populares.
El rector Ernesto Villanueva cuenta que en el primer año de funcionamiento, el 97 por ciento de los incriptos eran los primeros de sus familias en llegar a la universidad. El porcentaje sigue hoy en un 90 por ciento, es decir, está apenas matizado por algunos estudiantes de clase media. La UNAJ integra la red de universidades nacionales del conurbano.
La mesa de anoche fue el cierre de un taller que Mouffe dictó para una treintena de profesores y alumnos avanzados. La especialista compartió el panel con Eduardo Rinesi y José Fernández Vega (filósofos), Mocca y el rector Villanueva, que comentaron su obra y le hicieron preguntas.
Mouffe empezó por explicar su idea de democracia agonista, como parte de una teoría que pone el acento en el carácter conflictual propio de toda sociedad. “La sociedad siempre tiene antagonismo”, señaló en el panel. “Existe una negatividad radical, que no puede ser superada. Una vez que uno parte esa perspectiva, la cuestión es cómo uno se va a manejar con el conflicto. Yo digo que la política democrática tiene que reconocer ese carácter irreductible del antagonismo, pero no puede darle la posibilidad de que se exprese en términos de amigo-enemigo, porque eso llevaría a una guerra civil. Para que haya una política democrática es necesario que se reconozca ese antagonismo, pero pensando al otro no como un enemigo a eliminar, sino como un adversario legítimo”, planteó. En ese marco, “la lucha agonística va a consistir en buscar una conversión en la subjetividad del adversario, lograr que se identifique con la visión del mundo que uno propone. No se trata de destruir al oponente, sino de ganarlo para el propio proyecto”.
Mocca hizo un cruce entre agonismo y kirchnerismo y apuntó que nunca como en los últimos diez años “se politizaron y expresaron como conflicto político temas que eran patrimonio de los expertos”. Puso en la lista la concentración de los medios de comunicación, la independencia del Banco Central y el sistema jubilatorio. “Gracias a la existencia de 30 años de democracia, o gracias a que en el 2003 teníamos 20 años y ahora tenemos 30 años de rutinas democráticas, pudimos no solamente darle espacio al funcionamiento pacífico y democrático de los antagonismos, sino permitir que el antagonismo se despliegue en toda su intensidad. En la Argentina moderna nunca ha habido un proceso de instalación tan radical y tan intenso del antagonismo político.”
Con los panelistas Fernández Vega y Rinesi, Mouffe habló de arte y política. Contó que le interesa especialmente pensar el papel del “artivismo” (combinación de arte y activismo que tiene entre los ejemplos argentinos al Grupo de Arte Callejero o el colectivo Etcétera). Poniendo como caso a los norteamericanos Yes Men, que haciéndose pasar por portavoces de corporaciones o funcionarios satirizan al sistema, Mouffe defendió el rol del “artivismo” en la lucha por la hegemonía.
“Tiene un papel fundamental para transformar el llamado sentido común”, apuntó la filósofa, quien le dedicó al tema un capítulo de su último libro porque quería “afirmar su importancia”. “No me gusta la distinción que surge al hablar de arte político, porque no existe un arte que no sea político”, aclaró sobre el punto. “Todo arte tiene una dimensión política, porque reproduce la hegemonía existente o la pone en cuestión. Me gusta hablar, en lugar de arte político, de prácticas artísticas críticas.”
Mouffe también defendió la lucha en el campo tradicional del arte. “Creo que los museos, las instituciones, pueden jugar un papel importante en la construcción de subjetividad.” En ese sentido, llamó a tener una mirada flexible y a la vez atenta: “No creo que participar en una bienal signifique ser cooptado”, sostuvo. Para advertir que las expresiones artísticas “más transgresoras”, en cambio, son generalmente las que el capitalismo toma de manera inmediata, neutralizándolas. “El arte tiene un lugar fundamental en la manera como nosotros vemos al mundo. Esto se forma por las películas que hemos visto, por los libros que hemos leído. Hay que tener una multiplicidad de estrategias, es importante pensar en intervenir en el campo del arte público, pero también en el de las instituciones”, señaló.
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Hemeroteca Digital Brasileña

Hemeroteca Digital Brasileña

Río de Janeiro. La Fundação Biblioteca Nacional pone a disposición de sus usuarios la Hemeroteca Digital Brasileña, un portal de periódicos nacionales (diarios, revistas y publicaciones seriadas) para ser consultado por internet. En ella, investigadores de cualquier parte del mundo pueden tener acceso libre y gratuito a títulos que incluyen desde los primeros diarios creados en el país –como el Correio Braziliense y la Gazeta do Rio de Janeiro, ambos fundados en 1808- a diarios desaparecidos en el siglo XX, como el Diário Carioca y el Correio da Manhã, o que ya no circulan en forma impresa, como el Jornal do Brasil.

Entre las publicaciones más antiguas y raras del siglo XIX se encuentran, por ejemplo, O Espelho, Reverbero Constitucional Fluminense, O Jornal das Senhoras, O Homem de Cor, Semana Illustrada, A Vida Fluminense, O Mosquito, A República, Gazeta de Notícias, Revista Illustrada, O Besouro, O Abolicionista, Correio de S. Paulo,Correio do Povo, O Paiz, Diário de Notícias así como también los primeros diarios de las provincias del Imperio.

En cuanto al siglo XX, se pueden consultar revistas tan importantes como Careta, O Malho, O Gato, así como diarios que marcaron la historia de la imprenta en Brasil, tales como A Noite, Correio Paulistano, A Manha, A Manhã y Última Hora.

Las revistas de instituciones científicas componen un segmento especial del acervo disponible. Algunas de ellas son: Annaes da Escola de Minas de Ouro Preto, O Progresso Médico, la Revista Médica Brasileira, los Annaes de Medicina Brasiliense, el Boletim da Sociedade de Geografia do Rio de Janeiro, la Revista do Instituto Polytechnico Brasileiro, la Rodriguesia: revista do Jardim Botânico do Rio de Janeiro, el Jornal do Agricultor, entre tantos otros.

La consulta, posible a partir de cualquier dispositivo conectado a internet, puede realizarse por título, período, edición, lugar de publicación y hasta por palabra/s. También se pueden imprimir las páginas deseadas.

Además del apoyo del Ministerio de Cultura, la Hemeroteca Digital Brasilera es reconocida por el Ministerio de Ciencia y Tecnología y cuenta con el apoyo financiero de la Financiadora de Estudos e Projetos (FINEP), que hizo posible la compra de los equipos necesarios y la contratación del personal para su creación y mantenimiento. Hasta el momento ya son más de 5.000.000 de páginas digitalizadas de periódicos raros o extinguidos a disposición de los investigadores, número que se irá acrecentando con la continuidad de la reproducción digital.
[Fuente: FBN]

Biblioteca Digital Trapalanda


TRAPALANDA

Trapalanda era el nombre de una tierra mítica y ensoñada. La buscaron para conquistarla y les fue esquiva. Se convirtió en imagen en el ensayo y nombre de alguna revista.
Para la Biblioteca Nacional es el nombre de una utopía: la puesta en acceso digital de todos sus fondos. Aquí se encontrará el lector con distintas colecciones, en las cuales los libros y documentos que la institución atesora se encuentran en forma digital.

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Poeta, cuentista y ensayista, figura fundamental de la cultura argentina. La colección de manuscritos adquirida por la Biblioteca constituye el archivo público más importante dedicado a su obra. Posee correspondencia, capítulos manuscritos de El payador y de El dogma de obediencia, entre otros.

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La Biblioteca Nacional tiene acuerdos de integración de bibliotecas digitales con la Iberoamericana –que incluye varias bibliotecas nacionales de América Latina y España–, y constituye, junto con la Biblioteca Nacional de Brasil, la Biblioteca Virtual Pedro de Ángelis. Al mimo tiempo desarrolla colecciones y acervos de información específicos como el Martín Fierro interactivo y el Acervo digital anotado.

Bibliotecas de Montevideo en línea

La Intendencia de Montevideo lanzó el catálogo en línea de sus bibliotecas

Montevideo. La Intendencia de esta ciudad tiene una red de 19 bibliotecas públicas, quince de ellas en funcionamiento y las otras cuatro en procesos de reapertura y reacondicionamiento. Los servicios que ofrecen son gratuitos y la colección total comprende alrededor de 65.000 ejemplares de 8.000 títulos.

Por esto, la Intendencia creó este catálogo en línea que habilita búsquedas personalizadas por tema, título de publicación, autor o biblioteca. Según dijo un vocero: “El sistema detalla la información del material bibliográfico, la cantidad de copias existentes y la disponibilidad según cada biblioteca”.

El material disponible en las bibliotecas puede leerse en las salas o llevarse al hogar en préstamo. Además de libros, las bibliotecas cuentan con un importante acervo de “revistas, juegos y soportes audiovisuales, como vídeos, DVD y CD-ROM”, señalan desde la Intendencia.

Las bibliotecas, a su vez, ofrecen un espacio particularmente pensado para los niños, con sitios específicos dedicados a promover la lectura entre los más pequeños, además de actividades recreativas y lúdicas. Funcionan asimismo como centro de actividades educativas y de formación, recreativas y sociales de la comunidad donde se encuentran.
[Fuente: La red 21]

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