domingo, 26 de agosto de 2012


Cuarteles de nobleza cultural

Pierre Bourdieu sostiene en La distinción (Taurus) que los sujetos sociales se diferencian por las distinciones que realizan –lo sabroso y lo insípido, lo bello y lo feo, lo distinguido y lo vulgar–, que expresan su posición. El análisis de las relaciones entre los sistemas de enclasamiento (el gusto) y de las condiciones de existencia (la clase social) ilumina el criterio selectivo y ofrece una descripción de las clases sociales y los estilos de vida.

Por Pierre Bourdieu
26/08/12 - 04:46
 
Existen pocos casos en los que la sociología se parezca tanto a un psicoanálisis social como aquel en que se enfrenta a un objeto como el gusto, una de las apuestas más vitales de las luchas que tienen lugar en el campo de la clase dominante y en el campo de la producción cultural. No sólo porque el juicio de gusto sea la suprema manifestación del discernimiento que, reconciliando el entendimiento y la sensibilidad, al pedante que comprende sin sentir y al mundano que disfruta sin comprender, define al hombre consumado. No sólo porque todos los convencionalismos designen de antemano el proyecto de definir este indefinible como una manifestación evidente del filisteísmo: tanto el convencionalismo universitario que, desde Riegl y Wölfflin a Elie Faure y Henri Focillon, y desde los más académicos comentaristas de los clásicos a los semiólogos vanguardistas, impone una lectura formalista de la obra de arte, como el convencionalismo mundano que, al hacer del gusto uno de los índices más seguros de la verdadera nobleza, no puede concebir que se lo relacione con cualquier otra cosa que no sea el gusto mismo.
La sociología se encuentra aquí en el terreno por excelencia de la negación de lo social. No le basta con combatir las evidencias primarias; con relacionar el gusto, ese principio increado de toda “creación”, con las condiciones sociales en las que se produce, sabiendo que los mismos que se ensañan en rechazar la evidencia de la relación entre el gusto y la educación, entre la cultura en el sentido de estado de lo que es cultivado y la cultura como acción de cultivar, se sorprenderán de que pueda emplearse tanto trabajo para probar científicamente esta evidencia. Le es preciso aún examinar atentamente esta relación que sólo en apariencia es autoexplicativa, y buscar la razón de la paradoja que pretende que la relación con el capital escolar permanezca igual de fuerte en los dominios que la escuela no enseña. Y ello sin poder nunca contar por completo con el arbitraje positivista de lo que llamamos “hechos”: detrás de las relaciones estadísticas entre el capital escolar o el origen social y tal o cual saber, o tal o cual manera de utilizarlo, se ocultan relaciones entre grupos que mantienen a su vez relaciones diferentes, e incluso antagónicas, con la cultura, según las condiciones en las que han adquirido su capital cultural y los mercados en los que pueden obtener de él un mayor provecho. Pero no hemos acabado con las evidencias: es a la propia interrogación a la que es preciso interrogar –es decir, a la relación con la cultura que tácitamente privilegia– a fin de establecer si una modificación del contenido y de la forma de la interrogación no bastaría para determinar una transformación de las relaciones observadas. No salimos, pues, del juego cultural; y no existe ninguna probabilidad de objetivar la verdad del mismo si no es a condición de objetivar, lo más completamente posible, las propias operaciones a las que es obligado recurrir para realizar esta objetivación.

De te fabula narratur. Este recordatorio va dirigido no sólo al lector sino también al sociólogo. Paradójicamente, los juegos culturales están protegidos contra la objetivación por todas las objetivaciones parciales a las que mutuamente se someten todos los agentes comprometidos en el juego: los doctos no pueden aceptar la verdad de los mundanos si no renuncian a llegar a comprender su propia verdad; y lo mismo ocurre con sus adversarios. La misma ley de lucideces y cegueras cruzadas rige el antagonismo entre los “intelectuales” y los “burgueses” (o sus portavoces en el campo de la producción cultural). Y no basta con tener en la mente la función que la cultura legítima cumple en las relaciones de clase para tener la seguridad de poder evitar la imposición de una u otra de las representaciones interesadas de la cultura que los “intelectuales” y los “burgueses” indefinidamente se lanzan unos a otros. Si la sociología de la producción y de los productores culturales nunca hasta el momento ha escapado al juego de las imágenes antagónicas, en el que “intelectuales de derecha” e “intelectuales de izquierda”, según la taxonomía vigente, someten a sus adversarios y a sus estrategias a una reducción objetivista, tanto más fácil cuanto más interesada, es porque la explicitación está condenada a seguir siendo parcial, y por consiguiente falsa, mientras excluya la comprensión del punto de vista a partir del cual se enuncia, o sea, la construcción del juego en su conjunto: solamente en el campo de posiciones se definen tanto los intereses genéricos asociados al hecho de participar en el juego como los intereses específicos ligados a las diferentes posiciones, y, a través de ellos, la forma y el contenido de las posturas en las que se expresan estos intereses. A pesar de la apariencia de objetividad, la “sociología de los intelectuales”, que es tradicionalmente el quehacer de los “intelectuales de derecha”, y la crítica del “pensamiento de la derecha”, que incumbe de preferencia a los “intelectuales de izquierda”, no son otra cosa que agresiones simbólicas que se dotan de una eficacia suplementaria cuando toman el aspecto de la impecable neutralidad de la ciencia. Ambas se ponen tácitamente de acuerdo para dejar oculto lo esencial, es decir, la estructura de las posiciones objetivas que está en el origen, entre otras cosas, de la visión que los ocupantes de cada posición puedan tener de los ocupantes de las otras posiciones, y que confiere su forma y su fuerza propias a la propensión de cada grupo a tomar y a dar la verdad parcial de un grupo como la verdad de las relaciones objetivas entre los grupos.
Con vistas a conseguir determinar cómo la disposición cultivada y la competencia cultural, aprehendidas mediante la naturaleza de los bienes consumidos y la manera de consumirlos, varían según las categorías de los agentes y según los campos a los cuales aquellas se aplican, desde los campos más legítimos, como la pintura o la música, hasta los más libres, como el vestido, el mobiliario o la cocina, y, dentro de los campos legítimos, según los “mercados” –“escolar” o “extraescolar”–en los que se ofrecen, se establecen dos hechos fundamentales: por una parte, la fuerte relación que une las prácticas culturales (o las opiniones aferentes) con el capital escolar (medido por las titulaciones obtenidas) y, secundariamente, con el origen social (estimado por la profesión del padre); y, por otra parte, el hecho de que, a capital escolar equivalente, el peso del origen social en el sistema explicativo de las prácticas y de las preferencias se acrecienta a medida que nos alejamos de los campos más legítimos.
Cuanto más aumenta el reconocimiento por el sistema escolar de las competencias medidas, las técnicas empleadas para medirlas son también más “escolares”, aumentando asimismo el grado de relación entre el resultado y la titulación académica que, en tanto que indicador más o menos adecuado del número de años de inculcación escolar, garantiza el capital cultural de forma más o menos completa, según que éste sea heredado de la familia o adquirido en la escuela, y que, en consecuencia, es un indicador desigualmente adecuado de este capital. La más alta correlación entre el resultado y el capital escolar como capital cultural reconocido y garantizado por la institución escolar (que es muy desigualmente responsable de su adquisición) se observa cuando, con la pregunta sobre los compositores de una serie de obras musicales, la interrogación toma la forma de un ejercicio muy académico sobre conocimientos muy próximos a los que enseña la institución escolar y sólidamente reconocidos en el mercado escolar.
El 67% de los poseedores de un CEP (certificado de educación primaria) o de un CAP (certificado de aptitud profesional) no pueden identificar más de dos compositores (entre dieciséis obras), frente al 45% de los poseedores de un BEPC (diploma de estudios del primer ciclo de la enseñanza secundaria), al 19% de los bachilleres, al 17% de los que han pasado por una pequeña escuela o han comenzado estudios superiores, y sólo al 7% de los poseedores de una titulación igual o superior a la licenciatura. Mientras que ninguno de los obreros o empleados encuestados es capaz de identificar por lo menos doce de los compositores de las dieciséis obras propuestas, el 52% de los productores artísticos y de los profesores encuestados (y el 78% si nos referimos sólo a los profesores de enseñanza superior) consiguen hacerlo.

*Sociólogo.

sábado, 18 de agosto de 2012

La policía detuvo a dos niños, los golpeó y agredió a una operadora de infancia

(AW) El pasado lunes 13 de agosto policías de la comisaría primera de La Plata golpearon a dos niños de 12 y 14 años y agredieron a una operadora del programa Acción Niñez que intercedió por ellos.

violencia-contra-ninos-3
La Plata, 16 de agosto de 2012 (APDH La Plata).-

La policía detiene a dos niños, los golpea y agrede a una operadora

Efectivos policiales detuvieron a dos niños que manifestaron haber sido golpeados durante el traslado y en el interior de la comisaría. Durante la situación, donde participaron varios efectivos y una persona vestida de civil, una operadora de Acción Niñez fue agredida.
El pasado lunes cerca de ocho policías demoraban a un niño de catorce años en una plaza céntrica de La Plata. Ante la situación intervino una operadora del programa Acción Niñez para proteger al niño, a quien los efectivos acusaban de haber participado en un supuesto robo.
El niño fue trasladado a la Comisaría Primera en un patrullero y lo alojaron en el interior de un pasillo diminuto. Antes de ingresar, la operadora escuchó los llantos del niño y los gritos de un policía que lo interrogaba de manera violenta. En el lugar se encontraba este policía -vestido de civil- y tres oficiales más, entre los cuales estaba uno de los Comisarios a cargo.
Inmediatamente la operadora le indicó al niño que no respondiera y le pidió al oficial que no continuara con esa práctica que se encontraba por fuera de toda legalidad. El personal policial no puede realizar interrogatorios a personas detenidas o demoradas; menos aún si son personas menores de edad.
En ese momento, uno de los oficiales tomó a la operadora del brazo mientras la agredía verbalmente, y ejercía presión para que se retirara. Frente a esta situación ella solicitó que la soltaran, y remarcó que su trabajo era mantenerse junto al niño durante la privación de su libertad.
Finalmente la operadora consiguió quedarse protegiendo al niño que, muy nervioso, continuaba llorando. Entonces él refirió que apenas lo bajaron del patrullero fue llevado al fondo de la comisaría y allí lo golpearon. Identificó al hombre vestido de civil como la persona que lo tomó de los pelos y le pegó puñetazos en los costados del abdomen, mientras el resto de los oficiales le pegaba patadas.
Mientras el niño relataba lo sucedido la policía ingresó a la comisaría con otro niño, de doce años, a quien acusaban de haber participado en el supuesto robo. También estaba llorando porque, según relató, había sido golpeado por un oficial policial antes de bajar del patrullero. Los niños expresaron que la policía les había quitado sus pertenencias: a uno de ellos le sacaron plata, y a otro una bolsa con ropa.
Inusualmente rápido, ambos fueron trasladados a Cuerpo Médico y desde allí directamente al CAT; lo que resulta extraño debido a que durante el transcurso del programa Acción Niñez los niños siempre regresaron a la comisaría luego de pasar por Cuerpo Médico y, en algunos casos -y no en éste-, se ha hecho el intento de comunicarse con los familiares de los niños.
Acción Niñez constató en esta nueva situación la necesidad de profundizar el control sobre las fuerzas de seguridad, cuyas formas de actuar se sitúan al margen de toda normativa vigente sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes.

Contacto:
Sara Cánepa (Coordinadora general) 221-156546006 //
Alicia Peralta (Coordinadora) 221-155907380

Para ampliar información consultá el informe de guardias mayo-diciembre 2011
http://www.apdhlaplata.org.ar/accion

jueves, 16 de agosto de 2012


Violencia de género: piden declarar la emergencia

Dos diputadas y la Asociación de Abogados porteños impulsan la medida debido alaumento de la cantidad de denuncias recibidas en el último tiempo. En la Corte Suprema y en la Ciudad se reciben 50 casos por día

Violencia de género: piden declarar la emergencia
Las últimas denuncias son estremecedoras. Por un
lado, una mujer fue picaneada 4 horas por su ex pareja en el día de su cumpleaños. Por otro, una grabación refleja como el ex marido golpea brutalmente a una mujer delante de su hija.
Además, el bajista de la banda Divididos tiene prohibido acercarse a menos de 100 metros de su mujer debido a la denuncia por haberle dado una “paliza”.
Por este motivo, dos diputadas junto a la Asociaión de Abogados porteños impulsaron una medida para que se declare la “Emergencia Nacional” por la violencia de género.
Virginia Linares, legisladora por el FAP, afirmó: “No podemos permitir que hechos como éstos sigan ocurriendo. Hay que darle impulso al proyecto de ley para declarar la Emergencia Pública en Materia Social por Violencia de Género, que ya presentamos en el Congreso. Pretendemos que se implemente cabalmente la ley 26.485 de protección integral para prevenir, erradicar y sancionar la violencia contra las mujeres, que fue sancionada en 2009. Esta ley contiene un elenco de políticas públicas integrales que deben ser diseñadas y puestas en marcha por el Consejo Nacional de las Mujeres, y de las cuales no hemos visto ninguna aplicación concreta”.
Además, Linares, autora del proyecto que pide la declaración de emergencia nacional por violencia de género, agregó: “Cuando una mujer víctima de violencia denuncia, se la debe proteger a ella y a todo su entorno. Es fundamental trabajar en la prevención y asistencia, así como en políticas culturales de mediano plazo que apunten a revertir estereotipos y patrones de machismo y discriminación, incluso en el propio sistema judicial. Se debe sensibilizar y capacitar a los operadores del sistema como son los jueces, juezas, fiscales, defensores, fuerzas de seguridad, quienes muchas veces se ven influenciados por estereotipos y prejuicios de género dentro de un orden patriarcal que impide dar cuenta de nuestros derechos”.
En el mismo sentido se pronunció la diputada, también del FAP, Victoria Donda. “No hay que perder de vista es que esta es una problemática diaria, cotidiana. Hace mucho tiempo que venimos insistiendo en la necesidad urgente de activar las políticas integrales que frenen esta violencia y que se eviten muertes de mujeres por esta causa”.
Cabe mencionar que en la Corte Suprema y en la Ciudad se reciben cerca de 50 denuncias por violencia doméstica por día. “La violencia doméstica es muy particular,a veces las propias mujeres no sostienen las denuncias. Por eso se deben dictar políticas sociales, con abogados y psicólogos que las acompañen en el proceso, viviendas para el después y servicios para sus hijos. El Poder Judicial en soledad no resuelve nada. Es un problema de la sociedad”, sostuvo Natalia Gherardi, abogada del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género.
En caso de querer realizar uan denuncia, las mujeres pueden llamar a teléfonos de urgencia o en la Ciudad pueden llegar a recibir el botón antipánico, que activan cuando el agresor viola la exclusión. Gonzalo Sansó, de la Oficina de Asistencia a la Víctima del Ministerio Público Fiscal de la ciudad, aclaró que “en casos graves se pide un policía en la puerta de la casa, y en más extremos, prisión preventiva. Estos pedidos hay que hacerlos
desde la Justicia Penal, porque la Civil no prevé sanciones”. En esto, los especialistas también coinciden: “Un hombre que viola la exclusión de hogar o la restricción de acercamiento y no es sancionado se siente impune, y refuerza su nivel de violencia”.
Según un informe realizado por ONGs sobre la situación de la mujer en Argentina,“quedan obstáculos importantes para que las mujeres tengan acceso pleno a la Justicia. Faltan mecanismos específicos de reparación a las víctimas de violencia de género, no existen normas punitivas específicas sobre femicidio. El acceso a la Justicia de las mujeres que lo necesitan es difícil de lograr”.

lunes, 2 de julio de 2012


Justicieros fashion: fama y hegemonía en los clamores mediáticos de “orden”. Aproximaciones para la interpretación del discurso de Susana Giménez
Yair Buonfiglio

Publicado el: 29/06/2012
        Facebook    
56 visitantes online.



Una nueva introducción
Este breve trabajo de análisis es el resultado de un proceso académico de lectura y reflexión en torno a diversas problematizaciones teóricas de la cultura de masas y su relación con los discursos sociales hegemónicos que, al calor del convulsionado siglo XX, se realizan desde diferentes corrientes críticas que convocan a disciplinas diversas como la sociología, la historiografía, la semiótica, la filosofía o la antropología. Por las particulares características que exigen tanto el tipo textual que debe seguirse, como la instancia institucional en la que se enmarcan estas reflexiones, nuestro desarrollo gira alrededor de la explicitación de conceptos teóricos y su aplicación al análisis de un fenómeno discursivo específico.

En este sentido, y en correspondencia con un posicionamiento epistemológico que reviste un profundo anclaje ético, el objeto interpelado en este caso es el discurso de Susana Giménez a propósito del asesinato de su asistente, manifestación harto reproducida en los diferentes medios de comunicación. Nuestra propuesta es, entonces, vincular los conceptos de discurso social, cultura de masas y hegemonía con una producción enunciativa concreta, contemporánea y que presenta un relevante nivel de pregnancia, de manera tal que las conceptualizaciones teóricas puedan ser apropiadas y, en consecuencia, servir de herramientas para la configuración de una mirada crítica sobre nuestras sociedades.

Algunas consideraciones teóricas
En primera instancia decimos, entonces, que el discurso mediático se encuentra directamente vinculado con varias de las nociones propuestas (discurso social, industria cultural, reproducción técnica, identificación/proyección en la operación de lectura), en tanto que no sólo inscribe los enunciados que allí circulan dentro de lo que Angenot (1998) denominó discurso social, sino que además permite dar cuenta de los efectos sociales que trae aparejada la producción industrial de cultura (Adorno y Horkheimer, 1969) en relación con la producción y re-producción masiva de elementos significantes.

En el marco de este eje, nos proponemos abordar algunos discursos que a principios de este año –y puestos recientemente en el centro del escenario mediático otra vez –circularon, sobre todo en los medios masivos de comunicación, en relación con el problema de la delincuencia y la “inseguridad”. Específicamente, tomaremos el caso de la frase pronunciada por Susana Giménez: “el que mata tiene que morir”, por considerarla como una manifestación de tópicos e ideas presentes en el discurso de ciertos grupos sociales y, a la vez, por la especial legitimidad que se atribuye a esa instancia de enunciación a partir de su posición en el campo mediático.
En primera instancia, podemos afirmar que el enunciado mencionado anteriormente se inscribe en lo que Marc Angenot denominó discurso social. Este concepto hace referencia a la “totalidad de la producción ideológico-semiótica propia de una sociedad” (ANGENOT,1998; 21) que circula durante un tiempo determinado; es decir, a todos los signos (considerados desde esta perspectiva como ideológicos, en consonancia con la teoría Bajtiniana), todos los enunciados y, en suma, todas las producciones de sentido que formen parte no solo de lo efectivamente dicho (o, mejor dicho, manifestado), sino –en un sentido más amplio –de lo que una sociedad considera que puede expresarse, es decir, lo decible, más allá del género que pueda integrar, o de las particularidades de las instancias de emisión o recepción. En tal sentido, el autor sostiene que:
En toda sociedad, la masa de discursos, divergentes y antagonistas, engendra, pues, un decible global más allá del cual es sólo posible percibir anacrónicamente (…) ‘lo no dicho todavía’ (Ibíd., 77)

Este discurso social está atravesado por lo que Angenot denomina “dominante interdiscursiva” (Ibíd., 21) la que, de diversas maneras, se pone de manifiesto en la totalidad de los enunciados producidos, y que define sistemas cognitivos, esto es, formas de percibir el mundo y de significar lo conocido. Esta resultante sintética que puede identificarse “más allá de la diversidad de lenguajes y de las prácticas significantes” (Ibíd., 21) que estén presentes en un estado de sociedad, resulta, en última instancia, un producto ideológico de las relaciones de poder que se ponen en juego hacia el interior de la sociedad. Se trata de lo que Gramsci llamó “hegemonía” y Foucault (2004) “régimen de producción y circulación del discurso”, es decir, de los dispositivos que los grupos dominantes construyen no sólo para controlar el peso material del acto enunciativo, sino además –como bien advirtió Gramsci –para configurar un lenguaje que instituya en las mentes de los hablantes “elementos de una concepción del mundo y de una cultura” (GRAMSCI, 2005; 366) que se correspondan con la ideología de la clase dominante.

En este sentido cabe destacar que, sin dudas, en sociedades como la nuestra los medios masivos de comunicación son una de las instancias de enunciación y propalación ideológica más poderosas, económicas, y efectivas. No sólo por el incalculable número de receptores a los que se dirige –en las grandes ciudades lo serán, seguramente, casi la totalidad de la población –sino además por la legitimidad que socialmente se le atribuye a lo que desde allí se expresa.

Este discurso mediático puede ser situado en el campo de lo que Theodor Adorno y Max Horkheimer denominan “industria cultural”. Se trata de una de las principales consecuencias –a nivel de las producciones culturales –de la consolidación del capitalismo industrial a escala mundial, del desarrollo de la técnica –en especial las de reproducción –y de un crecimiento poblacional que se traducía en sociedades cada vez más complejas, constituidas según modelos de ordenamiento generales que se aplicaban de manera más o menos parecida en casi todos los rincones del mundo .

En este marco, la producción cultural abandona su carácter de acontecimiento único e irrepetible para devenir en masiva y popular. La singularidad del hecho artístico, su “aquí y ahora”, su ilusión de “lejanía”, en suma, los elementos que definían lo que Walter Benjamín denominó aura (BENJAMIN, 1987; 24), se perderán en una lógica de mercado que concibe a las producciones culturales como meras mercancías cuya producción masiva y a gran escala –y su correlato en el consumo –no sólo resultaba económicamente beneficiosa sino además –como bien demostraron Adorno y Horkheimer –ideológicamente deseable.

En efecto, si algo caracteriza a la “industria cultural” es la producción masiva y a gran escala de productos culturales que apuntan a un consumo masivo y global. Sin embargo, la lógica capitalista no se pone de manifiesto sólo en la pretensión de “vender” los productos que se elaboran. Antes bien, la mecánica industrial está presente también en la instancia de producción, en tanto se definen “moldes” a partir de los cuales se elabora toda una serie de productos cuyo denominador común es la repetición. Como señalan los autores.

No es cosa extrínseca al sistema el hecho de que sus innovaciones típicas consistan siempre y únicamente en mejoramientos de la reproducción en masa (…) el interés de los innumerables consumidores va por entero hacia la técnica y no hacia los contenidos rígidamente repetidos, íntimamente vacuos, y ya medio abandonados (ADORNO y HORKHEIMER, 1969; 164)

Como toda expresión del discurso social, las producciones semióticas de la industria cultural están imbuidas de una ideología. Y en este caso se trata, como es obvio, de la ideología de la clase dominante. La industria cultural se establece así como un formidable mecanismo que, bajo la apariencia de entretenimiento “inocente”, desideologizado, neutro, e inofensivo, apela a la simpleza de su lenguaje, a su masividad, y a una instancia de recepción que –mayoritariamente –lo consume de manera acrítica, para preconizar y propalar todo un ideario cuyas consecuencias en la praxis coadyuvan al sostenimiento de un orden social que resulta beneficioso para la clase social a la que pertenecen los grandes magnates de la industria cultural.

En última instancia, la ideología presente en las producciones de la industria cultural es –desde esta perspectiva –una ideología conservadora que se impone a los sujetos bajo la apariencia de entretenimiento, de diversión, de respuesta a sus “demandas” (en un sentido comercial), cuando en realidad se trata de un dispositivo que define modelos de subjetividad, valores morales, pautas de conducta y, en suma, se establece a sí mismo como el único reflejo de la realidad, marcando así los límites de lo deseable y lo posible.

El hombre es transformado así en un “ser genérico” (Ibíd., 175). Una entidad carente de singularidad cuyo lugar en el mundo está definido sólo por sus roles en la cadena de producción y de consumo. Una mente moldeada por una ideología que, desde la niñez (recordemos el magistral ejemplo del Pato Donald ), se difunde desde los medios de comunicación (televisión, radio, cine, ¿Internet?), e instala nociones en el sujeto acerca de lo que es, lo que puede llegar a ser, lo que son los otros, y su lugar en un universo que es mostrado como el único posible. El amor, la solidaridad, la sexualidad, la identidad de género, los ideales, la belleza, la moral; todos los valores tienen un correlato mediático cuya efectividad socializante reside, precisamente, en plantearse no como una poderosa agencia de subjetivación, sino como un “reflejo” de la vida del “hombre común”, o como representación de situaciones tan lejanas que hacen perder de vista su fuerte contenido pragmático.

El que mata, tiene que morir
La frase de Susana Giménez mencionada al inicio de este trabajo guarda relación con las conceptualizaciones expuestas no sólo por su contenido, sino además por las particulares condiciones que configuran a las instancias de emisión y recepción. Es, sin duda, un enunciado que integra el entramado discursivo que regula la producción de sentido en nuestra sociedad. Pero además el contexto de enunciación y reproducción, es decir, los medios masivos de comunicación, forman parte de lo que –siguiendo a Adorno y Horkheimer –llamamos industria cultural, y en consonancia con ello, produce efectos sociales análogos a los que son propios del resto de los productos de la cultura de masas.

En efecto, si el discurso de Susana Giménez puede ser pronunciado, si existe la posibilidad de realizar las operaciones cognitivas que configuran su contenido, si puede ser expresado públicamente y, más aún, reproducido masivamente, no sólo se debe a que está atravesado por la dominante interdiscursiva social y pone de manifiesto tópicos presentes en las representaciones colectivas, sino a que, además, tal enunciado se encuentra aceptado, legitimado, y validado socialmente para ello.

En primera instancia, su construcción abreva en un lenguaje que da cuenta, como señalamos siguiendo a Gramsci, de formas propias de aprehender y significar al mundo. El signo, como afirmó Bajtín, está cargado de ideología, es decir, de un contenido que trasciende al mero valor opositivo dentro del sistema de la lengua que le atribuyó Saussure; el sentido se define, desde esta perspectiva, con el uso, esto es, en relación con los condicionantes que atraviesan al acto locutivo. En tal sentido, los textos que analizamos se construyen en torno al fetiche discursivo de la “inseguridad”, término cuyo peso enunciativo y repetición permanente han terminado por producir un desplazamiento semántico en un significado que, originariamente vinculado al discurso psicológico, ha terminado por asociarse casi inevitablemente a “delincuencia” o “violencia social”.

El nivel de repercusión y pregnancia social que lo dicho por Susana Gimenez alcanzó a inicios de este año está vinculado al sustrato ideológico que allí se hace manifiesto. Se trata, como es de suponerse, de una ideología burguesa, esto es, de la ideología de la clase dominante que dispone de los medios materiales y simbólicos para la construcción de hegemonía, es decir, de consenso, de aceptación, en torno a los principios que se proponen, por parte de todos los sectores sociales, aún de los que pueden ser considerados “antagónicos”. En este reclamo en contra de la delincuencia que, además, propone medidas de corte netamente represivo para quienes violentan el orden jurídico, se hace presente la importancia de la defensa de la propiedad privada, la exaltación del valor de la vida –aunque no de todas –y la añoranza de una disciplina social basada un el monopolio estatal (burgués) de la violencia que asegure la cohesión de la comunidad, el respeto a lo instituido, y la ausencia de conflictos.

Se trata, en última instancia, de la expresión de concepciones organicistas respecto de la sociedad, en tanto que se la interpreta como un “cuerpo”, un todo con existencia superior y trascendente a la suma de sus partes, cuyo éxito o fracaso, evolución o retroceso, bienestar o caos, pueden plantearse como estados absolutos sin tener en cuenta el complejo entramado de posiciones, interese¬s, y conflictos que en su interior se encuentra.

En este sentido, si las masas pueden incorporar y reproducir una concepción del mundo con tal nivel de conservadurismo, si en muchos casos lo consideran como parte del “sentido común” –esto es, de lo dado, lo no discutible, lo universalmente válido y aceptado –o si, incluso, llegan a interpretar estas palabras como la expresión directa de su propio pensamiento eso porque existen agencias de socialización que se encargan de instituir estos principios en las mentes de los sujetos. En este marco los medios, como parte de la industria cultural operan como una poderosa herramienta de propalación ideológica.

El discurso de la estrella televisiva irrumpe, de esta manera, con una fuerza vinculada al contexto de relevancia configurado por el marco social, pero también –e indudablemente –al modo en que éste es presentado y reproducido por las instancias de enunciación mediáticas. En efecto, lo manifestado por la conductora de televisión no sólo fue cubierto en vivo y en directo por los canales de noticias. Fue reproducido, además, cientos de veces en informativos, programas de revista, ciclos dedicados a la farándula, segmentos radiales, diarios, revistas, blogs, sitios web de video, y cuantos soportes pudieran prestarse a transmitir las ideas de Giménez. De este modo, el enunciado perdió el sentido aportado por la singularidad del contexto de enunciación (¿aura?), para adquirir un valor en sí mismo, como frase aislada, repetida, y reutilizada en situaciones diferentes. En suma, se trata de una producción textual que ha perdido el “aquí y ahora” que Benjamín atribuyó a la obra de arte original, para transformarse en una presencia cotidiana y permanente, aún en contextos lejanos a su producción, aunque este fenómeno no implique, de ninguna manera, consecuencias adversas para la ideología que subyace en el enunciado.

En este sentido, y pese a no desconocer la existencia de voces críticas, lo cierto es que en la mayoría de los casos el fenómeno fue abordado como si se tratara de una legítima expresión del sentir popular, como si las palabras pronunciadas fueran el exacto reflejo de las ideas de la totalidad de la población . De allí que no se le asignara un espacio homólogo al de la opinión de cualquier persona sobre un fenómeno puntual (en este caso, el fallecimiento de un florista), sino que, por el contrario, se trate de un tema ampliamente desarrollado. De allí, también, la aparición de una cadena de voces que manifestaron por televisión su acuerdo con lo sostenido por la diva televisiva: llamados a las radios, publicaciones en blogs y foros, declaraciones en entrevistas a “personas al azar” realizadas por algunos medios de prensa.

Pareciera confirmarse, así, la capacidad de la industria cultural para instalar con fuerza ideas y tópicos que atraviesen –aunque sea temporalmente –la discursividad social, y para introducir en el ideario de las masas la premisa de que lo que muestran los medios es “la realidad”, y de que la opinión de los referentes mediáticos es una desinteresada doxa que refleja los intereses de la ciudadanía y pretende “el bien” para “la sociedad”. Aparece, entonces, como aporte de la teoría que permite interpelar a estos fenómenos, el planteo de Burgelín acerca de los mecanismos psíquicos de identificación y proyección que el sujeto construye en torno a los productos de la industria cultural.

Se trata de una operatoria que incita al espectador, precisamente, a creer que las figuras que aparecen en los medios encarnan –por relación de semejanza –los principales valores que sostienen su vida y, a la vez –por relación de diferencia –que se trata de “modelos”, de ejemplos de vida que deben ser imitados para correr con la misma fortuna que ellos. Tal como señala el autor,
los mass media de la zona de identificación mantienen un incesante discurso destinado a persuadir al destinatario de que, por una parte, los modelos no son tan inaccesibles como podría parecer a primera vista y, por otra, de que él es digno de adoptarlos (BURGELIN, 1974; 108)

Esto pareciera explicar que personas cuyo origen social es tan distinto a la clase que alberga a Susana Giménez, sostengan que esta mujer y su discurso atravesado por la ideología más recalcitrante de la derecha neoliberal son la cabal expresión de sus intereses y de un modelo de sociedad justo. Susana Giménez es, a la vez, lo suficientemente “cercana” como para erigirse en modelo posible de identificación, y lo suficientemente “distante” como para que su discurso sea portador de un halo especial de relevancia que le otorgue legitimidad y lo transforme en digno de ser oído.

Hemos podido establecer, hasta aquí, líneas conceptuales de análisis que permiten comprender y explicar fenómenos discursivos como el abordado en este trabajo. En tal sentido, se pudo reconocer la pertenencia de una producción enunciativa particular a una dominante interdiscursiva general que atraviesa la totalidad de la producción semiótica y, además, vincular esta hegemonía ideológica con los efectos sociales de los productos de la industria cultural. Por otra parte, pudimos dar cuenta del sustrato ideológico que se hace presente en los tópicos discursivos que en este caso se manifiestan, y del modo en que esta visión del mundo avala una forma de ordenamiento social que es funcional, precisamente, a la clase dominante y propietaria de las factorías culturales.

Esto cobra una especial relevancia en el actual contexto. Este artículo, se escribe al calor de un clima de efervescencia social definido a partir de la reinstauración en el centro de la escena mediática de los mismos tópicos discursivos encarnados en enunciadores que, en muchos casos, son también los mismos que en marzo de este año. La posibilidad de interpelar a estos discursos y de indagar acerca de la ideología que los sostiene es, entonces, clave para comprender un escenario político/mediático donde se ponen en juego diferentes posiciones que sostienen intereses distintos, pero que se presentan a sí mismas –en cada caso –como la fiel expresión de la “realidad”, y como la sensata expresión de proyectos ensalzados como los únicos posibles.


Citas
* Por Yair Buonfiglio. Licenciatura en Letras Modernas. Facultad de Filosofía y Humanidades - UNC
El modelo de Estado-Nación –y sus implicancias políticas, sociales y económicas –se generaliza hacia fines del siglo XIX. Se establecen, a partir de él, toda una serie de dispositivos cuyo funcionamiento es más o menos similar en todo el mundo pese a las profundas diferencias que pudieran reconocerse entre otros aspectos de la cultura de cada lugar; podemos mencionar, por caso, al hospital, la escuela, la policía, el ejército, o la cárcel. Todos estos dispositivos terminarán por configurar lo que Foucault denominó “sociedades disciplinarias”, es decir, sociedades en las que cada individuo estaba –a modo del anhelo positivista –vigilado, controlado, y asignado al cumplimiento de un rol específico en las diferentes instituciones por las que pasaba a lo largo de su vida, lo cual, se suponía, permitiría un ejercicio más efectivo y económico del poder, a la vez que volvería más “útiles” a los sujetos. [Cfr: FOUCAULT, M. (2005): Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión. México: Siglo XXI, y FOUCAULT, M. (2007): Defender la sociedad. México: FCE]
Vid ADORNO y HORKHEIMER (1969), p.
Es interesante ver aquí de qué modo el discurso en cuestión construye modelos de receptor y, a la vez, separa a la sociedad en una división binaria: nosotros, es decir, los ciudadanos “comunes”, “la gente”, “el pueblo”, contra ellos, los delincuentes, quienes parecieran, desde esta perspectiva, ser una suerte de intrusos que vienen a alterar la paz y el orden que “la sociedad” pretende para sí. Este tema sería un interesante objeto de análisis en un trabajo específico


Bibliografía
ADORNO, Th. y HORKHEIMER, M. (1969): “La industria cultural. Iluminismo como mistificación de masas”. En Dialéctica del Iluminismo. Buenos Aires: SUR
ANGENOT, M. (1998): “La crítica del Discurso Social: a propósito de una orientación en investigación” y “La historia en un corte sincrónico: literatura y discurso social. En Interdiscursividades. De hegemonías y disidencias. Universidad Nacional de Córdoba
BENJAMIN, W. (1987): “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”. En Discursos interrumpidos I. Madrid: Taurus
GRÜNER, E (2009): “La muerte: una pena”. En Página/12, edición del 12/03/09. Buenos Aires
BURGELIN, O. (1974): “La identificación y la proyección”. En La comunicación de masas. Barcelona: Planeta
FOUCAULT, M. (2004): El orden del discurso. Buenos Aires: Tusquets
GRAMSCI, A (2005): “El concepto de ideología”. En Antología. México: Siglo XXI
NOAILLES, G. (2009): “Víctimas y VICTIMAS”. En Página/12, edición del 19/03/09. Buenos Aires

Otras fuentes de referencia:

CECCHI, H. (2009): “El talión farandulero. Medios y famosos alrededor de la pena de muerte”. En Página/12, edición del 15/03/09. Buenos Aires
GORODISCHER, J. (2009): “La avanzada conservadora de las revistas populares. Tradición, familia y propiedad entre noticias del corazón”. En Página/12, edición del 22/03/09. Buenos Aires
RUSSO, S. (2009): “¿El que mata tiene que morir?”. En Página/12, edición del 28/02/09. Buenos Aires
“Todo el país piensa como yo”. En Página/12, edición del 01/03/09. Buenos Aires
Video “La inseguridad en los medios”. Emitido el 18/04/09 en Televisión Registrada, Canal 13, Buenos Aires. Disponible on-line al 12/11/09 en: http://www.vxv.com/canal/Television_Registrada/c3g5rNyyLUk9/la-inseguridad-y-los-medios.html

Anexo
Declaraciones de Susana Giménez en una conferencia de prensa transmitida en vivo por varios canales de televisión, el 27 de febrero de 2009. Tomamos las imágenes emitidas por el canal C5N, disponibles on-line al 12/11/09 en: http://www.youtube.com/watch?v=6CF3ptOTEdI
Desgrabación realizada en ocasión de este trabajo

Mueren personas todos los días, cuatro o cinco personas. Policías, gente de bien, gente trabajadora y honrada como Gustavo, que no vengan a decir ahora que es un crimen pasional y todas esas estupideces, porque acá siempre se juzga a la víctima (…) Murió porque era un chico que no conocía la maldad. Puso un aviso en el diario para sacarse de encima el auto ese (…) y fue letal. Porque poner un aviso hoy en día, y hay que decirle esto a la gente, que no pongan avisos, porque eso es letal. Leen los diarios, y dicen ‘bueno, hoy liquidaos a este’. Y que son menores… bueno, basta con los menores. Basta. Acá tienen que venir leyes más fuertes, y el que mata, tiene que morir. A mi no me importa lo que estoy diciendo. Si me hace ver mal, o si me hace ver bien por mi imagen. Un tipo que mata, tiene que morir. Y hasta que no pongan eso, y los delincuentes le tengan miedo a la Cana –que no se lo tienen –no le tienen miedo ni respeto, porque los menores salen mañana. Y no hay cárceles, no hay nada. Estamos en un estado de indefensión espantoso. Creo que ya no podemos más. Creo que ya no se puede más.
Me imagino cómo estará la familia. Gustavo mantenía a su familia, era un chico que vivía para su madre, ella le tejía sweaters… sus hermanas, sus sobrinas, eran la pasión de su vida, y todos los animales que podía encontrar por la tierra, él los tenía y los cuidaba. Era una persona fabulosa, si no, yo no saldría a decir esto. Y creo que el Pueblo… no podemos seguir siendo tan mansos. No podemos decir ‘otro más’, ‘qué horror’, ‘qué barbaridad’, y ¡no hacer nada!. Porque yo creo que si no lo hace el Gobierno, ¡lo tenemos que hacer nosotros!
- ¿Estás pidiendo, concretamente, medidas más duras para los delincuentes?
- ¡¡¡Sí!!! ¡sí! ¡Claro que sí! Pero por supuesto que sí!
- ¿llegar a matar también?
- Pero ¡termínenla con los derechos humanos y las estupideces! ¿Por qué a los derechos humanos no los tienen las víctimas? ¿Por qué los tienen que tener los ladrones porque sean menores? ¡Basta con la droga! ¡Basta con la droga! Yo este año tuve a una señora muy importante en mi programa que salvó a su chico de la droga, no sé si ustedes se acuerdan. Ella sabía, y me contó ¡cada lugar donde venden el paco! Lo saben los jueces, lo sabe la policía… lo saben! Y eso es el detonante de esta reacción juvenil que están teniendo de… bueno, la criminalidad! Y lo hacen para conseguir el paco que cuesta un peso o dos… Porque… esta brutalidad con que te matan… porque antes te robaban pero no te mataban de esta manera…! (…)
El caso es que tenemos que cortarla. No sé cómo hay que hacer. Pero en otros países han podido hacerlo. Yo lo he vivido. Y estoy cansada de decirlo: lo he vivido en Estados Unidos, en Nueva York, donde no se podía salir de noche, y eso, ¡se terminó! Entonces, qué, ¿tienen miedo de ser impopulares porque mandan gente a… a… ¡El tipo que delinque tiene que pagarlo! ¡¡Y el que mata tiene que morir!! Porque una cosa es robar, y vos podés robar sin matar… (…)
Un crimen repugnante, como fue el del policía de ayer, y de antes de ayer, y de todos los días. Como el ingeniero de San Isidro, Barrenechea de Martínez… que fue impresionante, ¡ya les había dado todo! ¿A qué queremos llegar? Por que esto es una cosa que, yo no sé, no entiendo, no sé, qué es el toque de queda, no sé si se puede poner, cómo es… No sé, quisiera saber cosas más importantes para poder… no sé, ideas, no puede ser que yo, con toda la gente que hay en el Gobierno, de ideas Yo, sería estúpido…! (…)
No hay palabras para decirle a una madre que le matan a un hijo… ¡¡¡y menos de esta forma!!! Porque bueno, si a vos te matan un hijo en un accidente, igual te morís, te pasa lo que sea, pero fue un accidente. Pero ¡un crimen por un auto que iba a vender! No, no hay palabras para decirle a una madre, yo no tengo palabras… ahora la voy a llamar a la Señora, y la verdad, ¿qué querés que le diga…? (…)
Lo que tenemos que hacer todos, es unirnos. Porque yo noto que los argentinos no estamos unidos. Ni en esto, ni en nada. Todos protestamos unilateralmente. ‘Qué horror esto’, ‘Qué horror esto’, ‘Qué horror esto’, pero ¡no pasa nada! (…)
- Entonces, ¿drásticas medidas para los delincuentes, es tu máximo reclamo a esta hora?
- Es que sí! Es que otra cosa no hay! Díganme ustedes que están en contacto con la delincuencia totalmente, qué harían, qué hay que hacer. Ustedes están todo el día con esto. ¿qué se hace? Está en manos, por supuesto, de la gente del Gobierno. Pero tenemos que unirnos. Tenemos que pedírselo. Los gobernantes están para servicio Nuestro. Nosotros les pagamos los sueldos. Bueno, y nada más. No quiero seguir porque es peor.

lunes, 25 de junio de 2012


El chantaje de los mercados

En “Commonwealth”, tercer libro de la serie iniciada con “Imperio”, Hardt y Negri analizan cómo redefine las nociones de soberanía y democracia el poder del capital financiero global. Negri lo anticipa aquí.

POR PABLO E. CHACON

Toni Negri, junto con su colega estadounidense Michael Hardt, acaban de publicar el último tomo de la trilogía que empezó con Imperio y siguió conMultitud. Se trata de Commonwealth. El proyecto de una revolución del común(Akal-Grupal, aparecido recientemente en España). En esta entrevista exclusiva con Ñ, el pensador italiano se extiende, desde la ciudad de Padua, sobre las condiciones de la producción cognitiva, la emancipación en un mundo cooptado por el capital y sobre las figuras dominantes del hombre en el universo contemporáneo.

-En la Argentina, durante su última visita, usted habló de emancipación. ¿Qué quiere decir esa palabra en el contexto global?
-En principio, hubo una primera definición de emancipación vinculada con una concepción individualista y universalista. Los orígenes de la definición son de raíz iluminista pero muchas veces, el desarrollo de ese iluminismo se encontraba con una escatología propia de su universalidad.

-¿Cómo se entiende eso?
-Es que la emancipación también implica una clave religiosa, de salvación. El lazo entre emancipación y liberación es estrecho. Entonces, a pesar de encontrarla en las filosofías actuales como nostalgia, el concepto está relacionado con una relación social, en gran parte, agotada. Prefiero no usar el término “superada”, porque no se sabe nunca cuando algo se supera hacia dónde se va, Digo agotada. La emancipación es una idea vinculada al predominio de formas de producción individuales en un horizonte de organización capitalista que todavía no estaban involucrados todos los sectores sociales. Entonces, la primera idea de emancipación es individualista y universal, y abstractamente, se vincula al desarrollo de la producción histórica y se presenta como una utopía, con puntos escatológicos.

-Ahora es diferente. 
-Sí. El desarrollo del capitalismo involucra a la sociedad de forma total, a todos los niveles. La cooptación de la sociedad por el capital no es formal sino real. Es decir: todos los valores que la sociedad produce son traducidos en valores de intercambio. Se introducen bajo la categoría de la moneda. Operan al interior de pasajes financieros. Y esos pasajes provocan una serie de transformaciones que incluyen la composición técnica y política del conjunto de los sujetos. Se trata de una modificación raigal que concierne al trabajo y a la producción. Y a las formas de vida, a los modos en que los sujetos conducen sus vidas. La configuración del trabajo cambió porque el trabajo cognitivo se convirtió en hegemónico dentro del sistema productivo. La configuración política cambia porque más que encontrarnos frente a masas, nos encontramos ante una multitud de singularidades cohesionadas en la tensión productiva y reproductiva de la vida social.

-Pero ¿es una época de transición?
-Sí, pero el resurgir de la cooperación, que es técnicamente actual, también podría ser políticamente actual. Se vive una situación de transición en la que este devenir común del problema de la realidad productiva no se articula todavía con un devenir común de la realidad política, de la vida en la polis. En un universo laboral que no se vincula localmente sino que se expande a toda la sociedad, corresponde una cierta espacialización en la producción, la financiarización en la que se computa o se mide el trabajo cognitivo. No existe otra medida del trabajo cognitivo que no sea a través de los instrumentos financieros. Las viejas categorías para medir el trabajo (estructuras espaciales como la fábrica, o temporales, como la jornada laboral) se modifican. Convencionalmente, se habla de “finanza de tiempo”.

-¿Es sobre este cambio que usted habla en su último libro?
-Entre otras cosas. Sí puede decirse que reconociendo las determinaciones que operan en el nuevo mundo del trabajo, es posible desplegar una primera hipótesis respecto a la emancipación. Porque como tal, también ella está cooptada por el capital. El problema de la emancipación no aparece como un problema “ideal” sino como un problema práctico del pasaje del común actual al común de la forma tecnológica, al común virtual de las formas políticas.

-¿Podría extenderse sobre este punto? 
-En la actualidad, las fuerzas productivas están más avanzadas que las relaciones de producción. Eso se constata todos los días. Es un problema de educación y de costos. La crisis se presenta como una incapacidad de las relaciones de producción (estatales, financieras, globales) para contener la nueva productividad común. El mundo de las necesidades, del deseo de los trabajadores, es la dimensión cognitiva. Y las finanzas, sus formas, su viejo bloque, insisten con la capacidad de convertir la ganancia en renta. Y es sobre ese retraso de las capacidades capitalistas para organizar la riqueza producida donde se produce la crisis.

-Sigue sin quedar claro… 
-Mire, si se asume la existencia de un desequilibrio entre producción y formas políticas (el retraso de las formas políticas y su subsunción a las formas económicas) puede pensarse un sentido biopolítico para lo que decía, tomando, por ejemplo, los aportes que Michel Foucault brindó a las ciencias políticas. El concepto de biopoder como nueva representación de la soberanía se coloca al lado del contexto biopolítico, que debemos considerar activo. La vida política de cara al biopoder es la potencia susceptible de ser desplegada frente a ese desequilibrio.
-En otras palabras...
-En otras palabras muestra en conjunto la potencia del tejido social y la asimetría que presenta frente al biopoder capitalista. Cuando se habla de emancipación, es válido tener presente esta asimetría. La emancipación se propuso como un problema que debía tener una solución jurídica, constitucional, pero en la etapa que atravesamos, conviene aclarar que “el uno está dividido en dos”, según el viejo eslogan maoísta. No lo digo en términos de reminiscencia, sino que el uno se dividió en dos porque el concepto de poder y el concepto del capital han sido siempre dos. El capital no existiría como orden, como comando, si la fuerza de trabajo no fuera activa, si el trabajo no se presentara como trabajo viviente. Cuando digo que “uno se divide en dos”, no estoy diciendo que la ruptura de esa relación sea en términos absolutos. Sin embargo, para que la relación exista, la obediencia debida al Estado o la proporción de trabajo vivo debida al capital está hoy fuertemente desequilibrada.

-¿Cómo se mide esa relación?
-Desde el punto de vista jurídico. Porque el derecho también se convierte en una medida, en una máquina que forma la relación entre Estado y ciudadanía, entre capital y trabajo vivo. Lo que queda claro cada vez más es que la política, a diferencia de lo que ocurrió en otras épocas, después de la gran crisis de los años 30, por ejemplo, no logra desarrollar una posición constituyente que esté al nivel de la historia de los movimientos constitucionales. La misma definición de constitución siempre fue una historia de mediaciones construidas alrededor de relaciones mercantiles de intercambio, eso en el caso de las viejas constituciones liberales. Y luego, en torno a la dialéctica capital-trabajo, en el caso de las constituciones democráticas.

-¿Y hoy?
-Y hoy, si esta transformación de la que hablamos, ocurrió (o está ocurriendo), realmente se vuelve difícil imaginar qué mediación pueda construirse alrededor de los procesos de financiarización que viven en el corazón del capitalismo moderno. Y es difícil redefinir categorías como democracia, soberanía nacional, representación, salario, ideología. ¿Cómo pueden conceptualizarse nuevamente estas relaciones fuera del conocimiento de que los mercados financieros y globales son sede eminente de producción autónoma politicidad y legalidad? El orden ejercido por el capital financiero tiende a saltar las mediaciones institucionales de las modernas democracias y se funda en el chantaje, por el solo hecho de que las garantías, en última instancia, del goce de los derechos esenciales, de la casa, la salud, la reproducción de la vida y los mismos salarios dependen, en forma irreversible, de las dinámicas y las continuas turbulencias del mercado.

-Entonces ¿para qué situar la emancipación una vez que se la define como proyecto constituyente? 
-Estamos viviendo situaciones en las cuales el problema constituyente está puesto en términos muy concretos. En América Latina, se ha visto, sobre todo en los 90, y ahora mismo, en la relación entre Estado y movimientos, la configuración de una dinámica constituyente. Pero todo ocurre en una situación en la que no se comprende cuál es la conclusión. Es difícil considerar a los movimientos como otro poder frente al Estado. El proceso Estado-movimiento se diluye en una relación en la que no se entiende quién es el actor. Y se corre el riesgo de que el Estado finja que los movimientos se transforman, cuando en rigor es el mismo Estado quien crea esos movimientos: como imagen de su debilidad, y de su incapacidad de síntesis.

-¿Qué significa emancipación como potencia constitucional? ¿Cómo puede definirse una emancipación a partir de esta crisis? 
-Pongamos sobre el tapete otra hipótesis. Se puede hablar de emancipación como propuesta constituyente sobre un nuevo terreno espacial. Y una segunda en la que cuenta la temporalidad, la tendencia a la cosa material. Es en este punto donde se pone en juego la transición histórica que hemos vivido después de la segunda mitad del siglo XX, de las transiciones incumplidas (del fascismo a la democracia en Italia y en España, por caso). En vez de una transición, se dio una superposición del modelo neoliberal, pero también puede decirse otra cosa. En este tiempo se discute cómo, después de 30 o 40 años, existen movimientos que expresan la necesidad de la transición, en la que la pasión de democracia, que es una pasión del común, destruye una serie de formalismos que bloquearon el desarrollo constituyente de la emancipación. Es el caso de los “indignados” de España, en Wall Street, Inglaterra, Alemania, y de forma más tímida, en el movimiento estudiantil chileno. La vitalidad argentina está cifrada en el hecho de que la transición no fue ocultada, sino protagonista de este pasaje.

-¿Algo para agregar?
-Es razonable preguntarse cuáles son hoy las figuras de subjetividad en torno a las cuales gira la experiencia de la vida. La primera, es la del endeudado. La transformación productiva descripta se asienta sobre un movimiento que lleva del trabajo asalariado al trabajo precario. Pero si se quiere, es acá donde emerge la base de una emancipación posible, nuevas condiciones de biopoder y nuevas condiciones de lo biopolítico. El trabajo precario (que es un trabajo cognitivo, en red, cooperativo) aparece como un excedente de capacidad productiva. La figura del trabajador precario pierde su autonomía bajo el capital, se convierte en endeudado.

-Pero no es la única figura…
-La otra es la del hombre mediatizado. Se está dentro del círculo de los medios de comunicación, y también de lo que es la capacidad de construir cooperación dentro de los medios. Pero también se está capturado. Ya no es más la conciencia del individuo alienado, sino de aquel tomado por el juego del poder. Está claro: la sociedad es extremadamente compleja, los riesgos vienen por todos lados, pero el riesgo no es tal cuando se convierte en miedo. De ahí la capacidad para responder al riesgo, a la dificultad de la vida, poniéndonos en comunicación, defendiéndonos. Piensen en la expansión de los sistemas carcelarios, lo que son los procesos de exclusión para introducir miedo. Esto es el Estado moderno: vive de la creación del miedo. La construcción del concepto de miedo viene de una voluntad de dominio, no de asociación. La forma más peligrosa es la del hombre representado. Porque se choca con el problema de la emancipación. Las constituciones democráticas actuales y la idea de representación que construyeron, son el peor enemigo. El hombre representado es la suma del hombre endeudado, mediatizado y del asegurado. En la representación, ninguno de los valores democráticos (la emancipación, el devenir constituyente, la libertad) está garantizado.

-¿Y entonces?
-Es difícil. Para el hombre endeudado, existe una primera reacción: “Yo no pago la deuda”. Es el momento fundamental para comenzar a emanciparse políticamente. Es el rechazo a ser echado de mi casa porque no terminé de pagar un crédito. Es decir “quiero reapropiarme de esta riqueza común que fue construida sobre una base común”. Y se trata de pasar, después de ese rechazo, a lo que es una figura multitudinaria de rechazo dentro de una afirmación positiva: la deuda que “nosotros” tenemos se convierte en un hecho constitutivo de una sociedad un poco mejor. En definitiva, los problemas actuales de la emancipación tienen que ser pensados a partir de cómo representarnos. Esto no implica la repetición de fórmulas que sufrimos en el siglo pasado. Es un buen momento para plantear alternativas porque se nos escucha.

Conicet Digital

Un servicio de acceso gratuito que permite la consulta, recuperación y difusión de la producción científico-tecnológica de investigadores, becarios y demás personal del CONICET.
CONICET Digital es la nueva plataforma virtual de acceso abierto que pone a disposición de la sociedad, la producción científico-tecnológica realizada por investigadores, becarios y demás personal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Ver Políticas del CONICET Digital
Buscar en CONICET Digital
Los investigadores, becarios y demás personal de CONICET autoarchivan su producción científico-tecnológica en el Sistema Integral de Evaluación (SIGEVA), estas producciones...
-

Revista Etnográfica

Etnográfica es una revista cuatrimestral de antropología social y cultural publicada en Portugal. Edita artículos en portugués, inglés, español y francés que abordan contextos etnográficos diversos. La revista privilegia la investigacíon empirica de calidad, la diversidad de puntos de vista analíticos y la innovación teórica. Los artículos seleccionados por la comisión editorial se someten anónimamente a la evaluación de dos revisores.Etnográfica esta indexada en importantes bases de dados y colecciones como Anthropological Index Online, EBSCO, Revues.org, SciELO, Scopus, Web of Science – SciELO Citation Index.

último número en línea
vol. 18 (2) | 2014

Hemeroteca Digital Brasileña

Hemeroteca Digital Brasileña

Río de Janeiro. La Fundação Biblioteca Nacional pone a disposición de sus usuarios la Hemeroteca Digital Brasileña, un portal de periódicos nacionales (diarios, revistas y publicaciones seriadas) para ser consultado por internet. En ella, investigadores de cualquier parte del mundo pueden tener acceso libre y gratuito a títulos que incluyen desde los primeros diarios creados en el país –como el Correio Braziliense y la Gazeta do Rio de Janeiro, ambos fundados en 1808- a diarios desaparecidos en el siglo XX, como el Diário Carioca y el Correio da Manhã, o que ya no circulan en forma impresa, como el Jornal do Brasil.

Entre las publicaciones más antiguas y raras del siglo XIX se encuentran, por ejemplo, O Espelho, Reverbero Constitucional Fluminense, O Jornal das Senhoras, O Homem de Cor, Semana Illustrada, A Vida Fluminense, O Mosquito, A República, Gazeta de Notícias, Revista Illustrada, O Besouro, O Abolicionista, Correio de S. Paulo,Correio do Povo, O Paiz, Diário de Notícias así como también los primeros diarios de las provincias del Imperio.

En cuanto al siglo XX, se pueden consultar revistas tan importantes como Careta, O Malho, O Gato, así como diarios que marcaron la historia de la imprenta en Brasil, tales como A Noite, Correio Paulistano, A Manha, A Manhã y Última Hora.

Las revistas de instituciones científicas componen un segmento especial del acervo disponible. Algunas de ellas son: Annaes da Escola de Minas de Ouro Preto, O Progresso Médico, la Revista Médica Brasileira, los Annaes de Medicina Brasiliense, el Boletim da Sociedade de Geografia do Rio de Janeiro, la Revista do Instituto Polytechnico Brasileiro, la Rodriguesia: revista do Jardim Botânico do Rio de Janeiro, el Jornal do Agricultor, entre tantos otros.

La consulta, posible a partir de cualquier dispositivo conectado a internet, puede realizarse por título, período, edición, lugar de publicación y hasta por palabra/s. También se pueden imprimir las páginas deseadas.

Además del apoyo del Ministerio de Cultura, la Hemeroteca Digital Brasilera es reconocida por el Ministerio de Ciencia y Tecnología y cuenta con el apoyo financiero de la Financiadora de Estudos e Projetos (FINEP), que hizo posible la compra de los equipos necesarios y la contratación del personal para su creación y mantenimiento. Hasta el momento ya son más de 5.000.000 de páginas digitalizadas de periódicos raros o extinguidos a disposición de los investigadores, número que se irá acrecentando con la continuidad de la reproducción digital.
[Fuente: FBN]

Biblioteca Digital Trapalanda


TRAPALANDA

Trapalanda era el nombre de una tierra mítica y ensoñada. La buscaron para conquistarla y les fue esquiva. Se convirtió en imagen en el ensayo y nombre de alguna revista.
Para la Biblioteca Nacional es el nombre de una utopía: la puesta en acceso digital de todos sus fondos. Aquí se encontrará el lector con distintas colecciones, en las cuales los libros y documentos que la institución atesora se encuentran en forma digital.

  • Archivo audiovisual
  • Archivo sonoro
  • Documentos fundacionales
  • Exlibris
  • Folletos
  • Fotografias
  • Libros
  • Manuscritos
  • Mapas
  • Materiales graficos
  • Musica impresa y manuscrita
  • Periódicos
  • Publicaciones de la Biblioteca Nacional
  • Revistas

COLECCIÓN SUGERIDA

Manuscritos de Leopoldo Lugones

Poeta, cuentista y ensayista, figura fundamental de la cultura argentina. La colección de manuscritos adquirida por la Biblioteca constituye el archivo público más importante dedicado a su obra. Posee correspondencia, capítulos manuscritos de El payador y de El dogma de obediencia, entre otros.

> Ver Colección completa

BIBLIOTECAS DIGITALES ESPECIALES

  • Biblioteca Digital Mundial
  • Pedro de Angelis
  • Martin Fierro Interactivo
  • Avervo Digital Anotado
  • Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano

La Biblioteca Nacional tiene acuerdos de integración de bibliotecas digitales con la Iberoamericana –que incluye varias bibliotecas nacionales de América Latina y España–, y constituye, junto con la Biblioteca Nacional de Brasil, la Biblioteca Virtual Pedro de Ángelis. Al mimo tiempo desarrolla colecciones y acervos de información específicos como el Martín Fierro interactivo y el Acervo digital anotado.

Bibliotecas de Montevideo en línea

La Intendencia de Montevideo lanzó el catálogo en línea de sus bibliotecas

Montevideo. La Intendencia de esta ciudad tiene una red de 19 bibliotecas públicas, quince de ellas en funcionamiento y las otras cuatro en procesos de reapertura y reacondicionamiento. Los servicios que ofrecen son gratuitos y la colección total comprende alrededor de 65.000 ejemplares de 8.000 títulos.

Por esto, la Intendencia creó este catálogo en línea que habilita búsquedas personalizadas por tema, título de publicación, autor o biblioteca. Según dijo un vocero: “El sistema detalla la información del material bibliográfico, la cantidad de copias existentes y la disponibilidad según cada biblioteca”.

El material disponible en las bibliotecas puede leerse en las salas o llevarse al hogar en préstamo. Además de libros, las bibliotecas cuentan con un importante acervo de “revistas, juegos y soportes audiovisuales, como vídeos, DVD y CD-ROM”, señalan desde la Intendencia.

Las bibliotecas, a su vez, ofrecen un espacio particularmente pensado para los niños, con sitios específicos dedicados a promover la lectura entre los más pequeños, además de actividades recreativas y lúdicas. Funcionan asimismo como centro de actividades educativas y de formación, recreativas y sociales de la comunidad donde se encuentran.
[Fuente: La red 21]

redalyc.org

redalyc.org
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Sistema de Información Científica

Búsqueda de artículos
808
REVISTAS CIENTÍFICAS
21 763
FASCÍCULOS
275 593
ARTÍCULOS A TEXTO COMPLETO
Por país:

REDALYC was developed in 2002 through a research programme of the Autonomous State University Of Mexico (UAEM). The main objectives where to increase the visibility of and access to Ibero-American journals, to develop regional bibliographical indicators for research evaluation and to periodically provide analyses of regional socioscientific networks.
"At the same time, the individual achievements of Mexican scientists are increasingly visible. The recent creation of Redalyc, an open acces journal repository for Latin Amer ica has improved the impact that local research has at a global level and according to UNESCO is an important contribution to improving access to scientific knowledge."
"The World Summit Award Board of Directors hereby declares and certifies that Scientific Journal Network: REDALYC from México produced by Universidad Autónoma del Estado de México has been awarded a Special Mention for Latin America & the Caribbean by the WSA Grand Jury 2009 in the Category e-Science & Technology."
The world summit Award National Committee of Mexico hereby declares and certifies that REDALYC has been selected as Mexico's Best e-Content Application in the Category e-Sciences and Technology.
UNESCO
NATURE
WSA
WSA 2008-2009