Somos iguales

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miércoles, 29 de octubre de 2014

No pudo defenderse porque no hablaba español

No tenía intérprete de quechua para defenderse y fue condenada

Condena a perpetua en español

Reina Maraz fue detenida, acusada del crimen de su marido. Ella se dijo inocente, pero en quechua. La Justicia recién le reconoció intérprete después de tres años de presa. Ahora la condenaron a perpetua tomando al pie de la letra el pedido del fiscal.

Por Horacio Cecchi
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Reina Maraz firma el documento después de que su intérprete, Frida Rojas, le explica la sentencia.
“¿Por qué me condenan si no hice nada?”, preguntó Reina Maraz a su intérprete de quechua, Frida Rojas, después de escuchar de labios de ella la versión española del Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Quilmes, que la consideró culpable del homicidio agravado de su marido Limber Santos, ocurrido en noviembre de 2010. Reina Maraz, tal como publicó este diario en octubre del año pasado, llegó al juicio sin poder entender ni ser entendida correctamente hasta pasados los tres años de prisión preventiva, por el sencillo hecho de que no contaba con intérprete reconocida por la Justicia para su idioma quechua. La intérprete fue provista, después de un año y medio de presentaciones y reclamos por parte de la Comisión Provincial por la Memoria, que durante una visita al penal de mujeres de Hornos, en 2011, se topó con una detenida que no entendía lo que le preguntaban. Ayer, la base de la condena coincidió exactamente con el pedido del fiscal, y se basó en una cámara Gesell realizada a uno de los hijos de Reina, a un año de su detención, cuando el niño tenía 6 años y llevaba un año viviendo con la familia del marido, y que fue criticada como prueba por tres peritos, una oficial; otra, especialista en niños y una tercera, especialista en cámara Gesell.
La versión de Reina Maraz, aun con intérprete durante el juicio, no llegó a conmover la lectura de los hechos de las tres juezas del TOC 1, Silvia Etchemendi, Marcela Vissio y Florencia Butiérrez. La mujer, nacida hace 26 años en Avichuca, un pueblito perdido en el Altiplano boliviano, pertenece a la comunidad Kichwua, y apenas dice algunas palabras en español, “hola” o “chau” y alguna más, tal como testificó la mujer del dueño del horno de ladrillos en Florencio Varela, donde trabajaba Santos y donde se trasladó Reina a vivir, siguiendo a su marido y llevando a su primer hijo en brazos.
Allí, según esa versión que no alcanzó a ser creída por las juezas, Reina era entregada por Santos a Tito Vilcar, un vecino, para que se cobrara sexualmente las deudas de juego que había contraído. Un día de noviembre de 2010, Santos y el vecino pelearon fuera del horno de ladrillos. Luego, regresó Vilcar y le dijo a Reina que su marido se había ido al pueblo. Pero no regresó. El 16 de noviembre la mujer presentó la denuncia en la comisaría de Varela. El cuerpo fue hallado enterrado dentro del campito donde se encuentra el horno. El comisario de aquel momento declaró en el juicio que la mujer hablaba el español, lo que parecía desmentir que no entendiera. La versión policial sobre los conocimientos de las mujeres suele ser tan errónea como el trato que le dispensan como culpables de género. Lo cierto es que la esposa del dueño del horno de ladrillos desmintió al comisario.
El pedido del fiscal Fernando Celesia a perpetua se basó en que consideró como agravante el robo del dinero de Santos, pese a que durante el juicio, en ningún momento se planteó si ese dinero siquiera existía. Y el sustento lo tomó de una cámara Gesell realizada al hijo de Reina, fuertemente criticada: el propio fiscal interrogó al niño como si se tratara de un adulto, sin ninguna técnica psicológica, sin poner en escena juegos a través de los que el chico pudiera simbolizar.
“Lamentamos que el tribunal no haya escuchado ni incorporado la voz de Reina”, dijo Margarita Jarque, directora del Area de Litigio Estratégico de la CPM y que fue quien logró imponer la intérprete como necesidad de la defensa. Reina Maraz continuará en prisión domiciliaria hasta que exista resolución de Casación a la apelación que presente la defensa.
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Brecha de diferencia entre géneros

El país mejoró en un ranking sobre diferencias entre hombres y mujeres

Pasos para achicar la brecha

Argentina pasó en un año del puesto 34 al 31 en el ranking mundial que elabora el Fondo Económico Mundial. El país está entre los mejores puestos de América latina. Desde que se realizó por primera vez el informe, en 2006, Argentina avanzó diez posiciones.

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Uno de los aspectos destacados es la representación femenina en los órganos legislativos.
Argentina experimentó un avance en acortar la brecha de género al pasar en un año del puesto 34 al 31, según el ranking mundial que presentó ayer el Fondo Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), que ubicó al país entre los mejores puestos de América latina, pero alertó que si a nivel mundial no hay cambios radicales, la paridad no se conseguirá hasta 2095.
Desde que se realizó por primera vez el informe, en 2006, Argentina avanzó diez posiciones, al pasar de la ubicación 41 a la 31 actual, en una lista que sigue siendo encabezada por los Estados nórdicos Islandia, Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca.
En su edición 2014, presentada en Ginebra (Suiza), la investigación destacó del país la igualdad de género en la cantidad de profesionales y trabajadores técnicos, la tasa de alfabetización, la presencia de mujeres en escuelas secundarias y terciarias, así como también la expectativa de vida. Por el contrario, indicó que siguen existiendo desigualdades en los sueldos que cobran hombres y mujeres por trabajos similares y en la participación en el total de la fuerza laboral.
En cuanto a la participación en política, el informe ubicó al país en el puesto 18 de mayor cantidad de mujeres en el Parlamento y 14 en cuanto a la presencia de mujeres como jefas de Estado, ítem para el que consideró los últimos 50 años de historia.
Si se toma solamente a las naciones de América latina, Argentina aparece cuarta en el ranking detrás de Nicaragua (ubicado sexto a nivel global), Ecuador y Cuba.
Además de Argentina, otros Estados que experimentaron un avance importante en el índice son Perú, que subió del puesto 80 al 45, y Chile, que avanzó 25 posiciones hasta el 66.
“La región con el mayor cambio es América latina”, destacó la WEF, que precisó que, si suma América Central y del Norte, se trata del único continente donde ningún país registró un aumento en la desigualdad de género desde el informe del 2013.
Existen casos, como el de Brasil, que cayó nueve posiciones hasta el puesto 71, pero no por un empeoramiento propio, sino por mejoras más destacadas de otras naciones. En ese sentido, la fundación mundial, conocida por su asamblea anual que realiza en Davos, destacó de Brasil “haber cerrado exitosamente sus brechas de género relativas al logro educativo, la salud y supervivencia”.
Una situación similar ocurrió con México, que cayó hasta el puesto 80 como resultado de la reducción de la representación de mujeres en la política, pero esto se contrarrestó con las mejoras en las brechas de participación en la fuerza laboral e ingresos.
A nivel global, el WEF también resaltó que hay una mayor participación de las mujeres en la política y en el mercado de trabajo, aunque insuficientes para provocar un cambio radical en la desigualdad de género que, a este ritmo, se mantendría hasta el 2095.
La investigación de la WEF se realizó sobre 142 países y tomó como indicadores la brecha entre mujeres y hombres en tópicos como salud, educación, economía y política. “Su objetivo es entender si los países están distribuyendo sus recursos y oportunidades de manera equitativa, independientemente de su nivel de ingresos totales”, manifestó la fundación fundada en 1971.
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viernes, 24 de octubre de 2014

Reseñas Bibliográficas al 24/10


Nombre
Reseña #3
Comentario reseña #3
Reseña #4
Comentario reseña #4
Melisa
María Laura
Karina
Aprobada
---
Aprobada
---
María de los Ángeles
Aprobada
---
Ailén
Aprobada
Ojo con las faltas de ortografía
Ayelén
Myryam
Aprobada
---
Aprobada
---

miércoles, 15 de octubre de 2014

Los neohippies

Los neohippies: la nueva generación que retoma un sueño

En El Bolsón los inmigrantes jóvenes cambian paradigmas
Por   | Para LA NACION

Mauro y Clarisa Alonso, con su pequeña Ema, dejaron Buenos Aires para cambiar su estilo de vida en El Bolsón.

EL BOLSÓN.- Cuando se habla de El Bolsón, el imaginario colectivo piensa automáticamente en los hippies, sus artesanías, sus comidas y su estilo de vida alternativo. En los últimos años una nueva generación de "inmigrantes" llegó a esas tierras en busca de armonía, seguridad, contacto con la naturaleza y con la idea de retomar algunos valores productivos, económicos y espirituales de quienes los precedieron en ese "sueño" de los sesenta.
Pero los neohippies no son radicales. No quieren vivir en comunidad, ni se rigen por los designios astronómicos, aunque adoptan la idea de desarrollarse en armonía con la naturaleza, el aprovechamiento de los recursos al máximo y la convivencia pacífica.
Este tipo de migración, en su mayoría familias jóvenes, ha ido en aumento en los últimos años y se registra un crecimiento demográfico del 30% en la región entre la década del noventa y la actualidad. Se sienten atraídos por la vida rural, sin renegar de su origen urbano-profesional, y eluden las posturas extremas de resistencia al sistema.
Ya pasaron casi 50 años desde que, durante el Onganiato, aquel grupo de jóvenes que llevó Hair a la escena porteña dejó todo para irse a vivir en comunidad a El Bolsón y hacer realidad la ficción que representaban. "Estuve en El Bolsón en varias oportunidades. En determinado momento, llegamos a ser doce personas en una cabaña. Nos dedicábamos a la música, la artesanía, vivíamos del canje, y junto con el músico Kubero Díaz compusimos muchas canciones reflejando el paisaje y la forma de vida en la montaña", explica Miguel Cantilo, músico y uno de los protagonistas más importantes de esa época.
En las décadas siguientes, fueron llegando muchas corrientes migratorias atraídas por la belleza del lugar y el halo mítico que lo envolvía, una especie de paraíso natural en el que el ser humano se volvía a encontrar con su esencia. El motivo que une transversalmente todas las generaciones que se mudan a este tipo de lugares es huir de las grandes urbes y vivir de una manera más simple, más libre, en total armonía con la naturaleza, en forma autosustentable, sin presiones sociales ni familiares. Una forma que el inconsciente colectivo llamaría hippie. Las montañas, los lagos, las chacras con sus tierras infinitas llenas de sol..., todas ellas imágenes que quedan impregnadas en quien visita El Bolsón y que, para muchos, se convierte en el ideal por alcanzar cuando sueña con dejar todo e irse, como el protagonista del cuento La vida secreta de Walter Mitty, de James Thurber.
La antropóloga Christinne Danklmaier trabaja en la Secretaría de Agricultura Familiar y vive en la zona desde hace casi 10 años. Ella no cree que esta historia casi legendaria del ícono hippie que representa El Bolsón sea su atractivo turístico, sino que esto ha sido superado por el legado que ellos dejaron. "La explotación turística de lo hippie y lo alternativo es relativa. No se lo vende como un lugar hippie porque eso ya está instalado en el imaginario de quienes no viven en la zona. Tanto los visitantes de la comarca como sus pobladores tienen una idea del lugar que incluye la belleza natural, la producción artesanal, las terapias alternativas y la conexión con la naturaleza. Todo esto forma un imaginario que los turistas quieren visitar y experimentar, y los migrantes neorrurales quieren apropiarse para hacerlo su forma de vida", agrega.
El concepto de lo "neorrural" define a aquellos que migran de las grandes ciudades y se caracterizan por su necesidad de vivir en una región con más espacio vital y sin aglutinamiento poblacional. Se sienten atraídos por este imaginario de vida más tranquila, para poder armar un proyecto familiar y rural. En el censo de 1991, había 13.000 habitantes en la zona de El Bolsón y en 2010 ascendió a 20.000 personas.
Clarisa Alonso es parte de este grupo migratorio: llegó en 2009 con Mauro, su pareja, porque no querían vivir más en Buenos Aires. Ella es fotógrafa y diseñadora de jardines y él es profesor de música. Ambos confeccionan ropa, que venden en la feria artesanal, y tienen una hija de 3 años. "Ya en Buenos Aires empezamos a hacer cursos para tener nuestra propia huerta, preparar quesos y todas cosas que nos permitieran ser más autosustentables y dejar los productos industriales. Compramos un terreno acá e hicimos nuestra casa de acuerdo con la construcción natural: paredes de barro, techo vivo, reciclado de aguas y todo ese tipo de medidas para cuidar el medio ambiente y vivir en armonía con él. Muchos de nuestros amigos en Buenos Aires están viniendo también, buscamos tener más tranquilidad, más seguridad y una mejor calidad de vida", cuenta Clarisa.
Si nos remontamos al origen del movimiento hippie vemos que, sin banderas políticas, esta corriente cultural proponía eso mismo que describe Clarisa: un estilo de vida menos consumista y de respeto por la naturaleza. Fueron los primeros ecologistas y este legado se consolidó, muchos años después, en la concientización social acerca de estos temas. En la Argentina, El Bolsón fue pionero y epicentro de fuertes protestas contra la energía nuclear, las minas a cielo abierto y la tala de los bosques nativos. Ésta es una de las banderas que representan al neohippie que hoy migra a esta ciudad. Santiago Bondel es geógrafo de la Universidad de la Patagonia y analiza que"esta resistencia hacia actividades que sugieren impactos importantes sobre el medio natural, hoy, es una de las características más reconocidas entre los que fueron migrando a El Bolsón en las últimas décadas. Aquí, la economía se aleja de la ortodoxia y hay una progresiva pérdida simbólico-conceptual del término progreso, aquel que perfilaron los pioneros y que, en lo económico, encarnaba principalmente el incremento del patrimonio material en un contexto de crecimiento social", agrega Bondel.
Claudia García, docente y vicedirectora de la Escuela de Educación Media N° 30, perteneció a un numeroso grupo de jóvenes que migró de Buenos Aires a El Bolsón en 2001. Con toda su familia a cuestas, se instaló en Mallín Ahogado, una zona rural, en donde vivían sin luz ni gas."No teníamos servicios y para calefaccionar la casa, teníamos que traer los troncos con unos bueyes. Todo fue muy enriquecedor y aprendimos mucho, tomando más contacto con cada detalle de lo cotidiano. Nuestra alimentación cambió para mejor, es mucho más sana, y hoy sentimos que todos crecimos como personas y profesionalmente también. La educación de nuestros hijos fue en escuelas públicas y este año emigraron a Buenos Aires para estudiar en universidades públicas", explica. Ella es profesora de matemáticas y al llegar, hace 15 años, consiguió trabajo rápidamente en una escuela agrotécnica de la zona. "El cambio familiar fue muy grande, pero en realidad todo estaba dentro de nosotros y aquí lo pudimos exteriorizar. Queríamos la sencillez de la vida, un progreso, pero hacia nuestro interior. Nos fuimos encontrando con mucha gente como nosotros, que había llegado con las mismas expectativas", recuerda.
Unos años antes, en la década del 80, luego de restablecida la democracia, sólo quedaban recuerdos lejanos de la revolución hippie y su ideal de vida comunitario, pero sus ideas permanecieron y ganaron aceptación social. La tolerancia y celebración de la diversidad cultural y étnica, la libertad sexual y el rechazo hacia toda forma de violencia y autoritarismo son valores instalados en las sociedades civilizadas y se convirtieron en normas de convivencia indispensables para vivir en paz. "Lo que algunos llamaron «el sueño hippie» no fue ningún sueño ni ninguna ilusión. La finalidad era vivir en la naturaleza, probar otro sistema de subsistencia, aprender las tareas rurales y experimentar un sistema comunitario de convivencia. Todo eso fue realizado y dejó en cada uno de los que lo vivieron una marca indeleble. Una etapa de aprendizaje más", aclara Miguel Cantilo.
Andrea Monzón llegó a El Bolsón en 1989. Hoy tiene 46 años, 4 hijos y trabaja en la feria artesanal, donde vende tortas galesas y stollen (pan dulce alemán). "Los que vinimos a fines de los 80 elegimos este estilo de vida. Queríamos salir de los mandatos familiares porque no nos sentíamos identificados con lo que teníamos. El lugar era ideal y te obligaba a compartir todo porque el clima no era sencillo y no teníamos las facilidades que tenemos hoy. Bajábamos de la montaña a la feria en el horario en el que llegaba el micro de Bariloche, siempre y cuando el clima lo permitiera. Los caminos eran de ripio y en ese mismo micro con turistas llegaban artesanos y feriantes de otros pueblos, que traían sus terneros y chanchos para vender ahí. Era muy diferente a la feria de hoy, que está organizada y abre en días y horarios establecidos", recuerda.
Para aquel entonces, la revolución hippie había quedado aparentemente derrotada hacía muchos años. Las instituciones sociales de aquel momento se habían sentido amenazadas por el nuevo paradigma social que proponían y una malintencionada campaña los asoció con los asesinatos de Charles Manson, un psicópata con aspecto hippie, pero con antecedentes criminales muy anteriores. El abuso de la marihuana y de alucinógenos fue el punto más débil del movimiento, pero las ideas que propagaron se instalaron en una sociedad que necesitaba un cambio. Algunos hippies decidieron comenzar a viajar y andar por el mundo, instalándose en pequeñas poblaciones donde poder vivir de sus artesanías y a su manera, y en la Argentina, uno de esos lugares fue El Bolsón. "Luego del Mayo Francés se fortalecieron nuevos paradigmas culturales, que entre otras motivaciones sustanciales, especialmente en la juventud, tuvo una de sus banderas en el retorno a lo natural. La comarca, así, fue una oferta que estaba sustentada en el aislamiento, su no contaminación y su belleza escénica",explica Bondel.
Tato Álvarez es fotógrafo y formó parte de esa generación que llegó a El Bolsón a principios de los 70. Atraído por muchos amigos que ya se habían instalado en la zona, recuerda: "El I Ching era nuestra biblia. Nosotros éramos vegetarianos, producíamos nuestros alimentos y los lugareños nos decían «ipis», porque lo asociaban con los caballos que comprábamos cada uno de nosotros al llegar a la comunidad". Fiel a su pensamiento anticonsumista, Tato sigue usando su antigua cámara Leica, con la que fotografió a Lanza del Vasto, discípulo de Gandhi, cuando llegó a visitarlos en 1977 enterado de la comunidad que allí vivía. "Con su llegada, armamos un campamento que duró varios días, y vinieron muchos seguidores de diferentes partes del país. Lanza del Vasto vino a fundar la Comunidad del Arca y se mantuvo en contacto con nosotros hasta 1981, cuando tuvimos que abandonarla, ya que una de las familias quiso alambrar su espacio y volver a la propiedad privada. Eso rompía el espíritu que nos unía y cada uno siguió su camino", recuerda.
A diferencia de aquéllos, los neohippies que vienen migrando en los últimos años a El Bolsón ya no llaman la atención ni escandalizan a nadie. Estos nuevos migrantes dejan la seguridad de un buen salario por un estilo de vida más placentero y coherente con sus valores, aunque sin la necesidad de romper con ninguna estructura social, porque el camino ya estaba hecho por sus antecesores. "Aquella corriente de pensamiento y de acción se proyecta en la actualidad fragmentariamente y dejó su legado. No es necesario llevar ropa de colores, ni flores, ni pelo largo. Hoy día lo que se rescata es el respeto por la naturaleza, la tendencia a una vida pacífica en contraposición con la neurosis descontrolada que dificulta enormemente la calidad de vida en las urbes, las fuentes filosóficas orientales, las disciplinas de educación o autoconocimiento, todas pautas de vida surgidas en la llamada época hippie, pero transformadas, enriquecidas y difundidas con el paso de las décadas", reflexiona Miguel Cantilo. Con ellos se encontrarán los turistas que vayan en busca de ver qué quedó de todo eso.

EL BOLSÓN, LA TIERRA PROMETIDA

1969
Los actores del musical Hair
Los primeros hippies de El Bolsón pertenecían casi todos al staff de la versión local del musical Hair. Vivían en comunidad hasta que Gendarmería los echó por escandalizar a la población bañándose desnudos en el río
1970-1980
Las hippies fundacionales
De todas partes del país se van a vivir en comunidad en Golondrinas, Cajón del Azul, Mallín Ahogado y otros lugares de la comarca andina. Viven en forma autosustentable y practican un sincretismo religioso con fuentes orientales y occidentales
1989-1995
Renacimiento del movimiento
Con la migración de nuevas generaciones que escapaban de las ciudades, la hiperinflación y un primer gobierno democrático con un final turbulento. Revalorizan los ideales originales
1995-2001
Los hippies noventistas
Migran jóvenes con algún poder económico: inversores que compran casas, lotes y traen sus 4x4. Quieren vivir como en la ciudad pero disfrutar de la belleza natural que rodea a esa zona
2001-2010
La estampida posterior a la crisis
Nueva migración de jóvenes que huyen de la crisis de 2001, el desempleo, la inseguridad y la opresión de la vida urbana. Se instalan con su familia en zonas rurales, practican un estilo de vida natural y autosustentable y trabajan en las profesiones que cada uno ya tenía
Desde 2010
La irrupción de los neohippiesJóvenes con sus familias que dejan la ciudad en búsqueda de mayor seguridad y tranquilidad. Asumen el costo de abandonar un buen trabajo por una mejor calidad de vida e inician proyectos de trabajo en conjunto (artesanías, ropa, producción agropecuaria).

Inmigrantes peligrosos

Raúl Zaffaroni participó en un seminario dirigido a periodistas

Para desterrar mitos sobre el inmigrante peligroso

El seminario, organizado por la Secretaría de Comunicación de la Nación y el Colectivo Cine Migrante, convocó al juez de la Corte y a especialistas. Estuvo dirigido a los lugares comunes que construyen a los migrantes como responsables de la inseguridad.

Por Horacio Cecchi
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Raúl Zaffaroni, juez de la Corte, y Martín Arias Duval, titular de la Dirección Nacional de Migraciones.
“El tráfico de personas se genera por la prohibición. La prohibición es una alquimia que fabrica oro y tras de ese oro viene el crimen organizado”, dijo Raúl Zaffaroni durante el seminario “Migrantes. Su abordaje periodístico”, organizado por la Secretaría de Comunicación Pública de la Jefatura de Gabinete de la Nación y el colectivo Cine Migrante. El juez de la Corte se refería a las barreras migratorias que levanta Estados Unidos para intentar frenar la inmigración latina y al negocio de las mafias que transportan personas como paquetes para depositarlos del otro lado de la frontera, crecidas, según señaló el magistrado, al amparo de la ley de migraciones prohibitiva. Un poco antes, Alejandro Grimson, director de la Maestría en Sociología de la Cultura y el Análisis, había comentado que la xenofobia se sostiene desde un fuerte imaginario social. “Uno se pregunta cómo hace la hinchada de River (se confesó seguidor millonario) para agarrársela siempre contra los negros y pueda aceptar en su equipo a jugadores como Eder Balanta, de piel negra. Y cómo hacen esos jugadores negros para poder jugar en un club con esa hinchada.”
El seminario, abierto pero convocante de periodistas y estudiantes de comunicación, tuvo como eje la forma en que el periodismo aborda a la población migrante, vinculándola con delitos y violencia. Entre los panelistas, además de Zaffaroni y Grimson, se encontraban Martín Arias Duval, director nacional de Migraciones; y Pablo Ceriani Cernadas, miembro del Comité de la ONU sobre Derechos de Migrantes y sus Familias; Víctor Abramovich, secretario ejecutivo del Instituto de Políticas Públicas en DD.HH. del Mercosur (Ippdh), y Pedro Mouratian, interventor del Inadi.
Y especialmente, se centró en la Ley 25.871 de Migraciones, que lleva diez años de promulgada y que fue sostenida por cada uno de los panelistas. “Un periodista de un programa de radio esta mañana (por ayer) dijo que Argentina no tiene política migratoria –dijo Arias Duval–. Yo diría que no tiene la política migratoria que a él le gustaría tener. La sanción de la 25.871 es parte de una política nacional que reconoce a la migración como un derecho humano. ¿Cómo se puede enfrentar un problema migratorio? –continuó el director de Migraciones–. Una es con el modelo securitario, focalizar visas, ingresos, etcétera, en cuestiones vinculadas con la seguridad pública. Otra es reconociendo que hay una identidad común de un lado y del otro de la frontera, que la migración es un derecho.” Además respondió: “Dicen que en Argentina se radica cualquiera y no es cierto. Esta ley prohíbe la radicación a quien tiene antecedentes penales. Lo que pasa –aclaró el funcionario– es que los medios condenan antes de que lo haga la Justicia y antecedente sólo se cuenta cuando hay condena de la Justicia.”
“La gran mayoría de condenados por tráfico de estupefacientes –confió Arias Duval– no son latinoamericanos sino europeos.”
Claro, la etiqueta narco les calza mediáticamente a varios gentilicios latinoamericanos. La asociación es libre en ese aspecto: la recordada tapa de La Primera, de Daniel Hadad, bajo el título de “La invasión silenciosa” y un primerísimo plano de un inmigrante, en una villa, con un evidente trabajo de edición fotográfica para hacerle desaparecer un par de dientes, clarísima señal según los protocolos de urbanismo de que se trataba de uno más de los miles que supuestamente entraban al país indocumentados.
Claramente, el muro y la alambrada levantados por Estados Unidos para frenar la “invasión silenciosa” mexicana, y un funcionario de la Secretaría de Seguridad que asoció los problemas de inseguridad con los migrantes indocumentados, cuyo nombre no fue mencionado por los panelistas, constituyeron los casos preferidos para ejemplificar las críticas a los mitos xenófobos que son difundidos por los medios pero que, aseguraron, tienen un fuerte soporte social. No hay periodistas marcianos sino que, sencillamente, están atravesados por esos mitos.
Ceriani Cernadas, que también es coordinador del Programa Migración y Asilo del Centro de Justicia y DD.HH. de la Universidad Nacional de Lanús, avanzó sobre la idea de “qué dicen y qué no dicen los medios”. “Por un lado presentan la cuestión migratoria como una emergencia. Siempre vinculada con palabras como ‘avalancha, invasión, ola, marea’. Y cualquier cambio radical que hable positivamente es invisibilizado por este tipo de discurso, no sólo para que no vengan más sino para que vengan y se queden de una sola manera”, sostuvo Ceriani Cernadas, refiriéndose a las condiciones precarias en que exigen para los migrantes “bajo ciertas condiciones”. “¿Y qué es lo que no dicen los medios? No dicen por qué la gente se tiene que ir de su país –con todo el estrés que implica–, y sólo hablan de quién puede salir de su país.”
Más tarde, Ceriani propondrá a una pregunta sobre cómo hacer para un periodista que acuerda con las críticas a la xenofobia pero debe escribir notas atravesado por la mirada del medio en el que trabaje. “De a poco, con alianzas –sugirió Ceriani–. Se puede empezar por dejar de hablar de 40 millones de argentinos. Empecemos a hablar de 40 millones de personas en la sociedad argentina.”
Alejandro Grimson sostuvo que “el imaginario sobre la migración se puede sintetizar en que la migración habla de desigualdad en algún lado. Y esa desigualdad mueve”, en busca de supervivencia. Hizo eje en el soporte social que tiene la mitología xenófoba. “En nuestro país la versión xenófoba dice que en Argentina no hay negros ni indígenas. Para oponerse, la versión de izquierda la denuncia, señalando que ‘no hay negros ni indígenas porque los mataron a todos’. Denuncia que los mataron pero sostiene el mito de que no hay negros ni indígenas. En Argentina, el 4,5 por ciento de los 40 millones se definió con raíces indígenas. En Brasil, sobre 100 millones, el 0,2. Pero si se hiciera una consulta todos dirían que acá no hay negros ni indígenas y que en Brasil está lleno.”
Zaffaroni avanzó sobre los impulsos xenófobos, con una buena dosis de ironía en sus descripciones. “Los medios van construyendo un estereotipo con características negativas. Un enemigo de afuera, enemigo natural, que viene a robar nuestros valores, nuestra cultura, nuestras posibilidades laborales.” El juez de la Corte habló sobre la situación de la inmigración europea y las miles de muertes que produce el intento de ingreso desde Africa. “Sin embargo, no se detiene. En Estados Unidos creen que con el muro y la alambrada y la ley prohibitiva van a detener la migración, pero tienen 14 millones de hispanos dentro. Para cruzar a los mexicanos existen bandas organizadas que nacen al amparo de la necesidad que crea la prohibición de migración. Falta una elemental dosis de sinceridad.”
Más tarde, Víctor Abramovich arrojaría cifras que pusieron marco al seminario: pese a la lectura xenófoba de muchos medios, en el 2012, sólo 5,7 de cada 100 presos en las cárceles argentinas es migrante; de las cuales, según recordó antes Ceriani, muchos como las mulas no son migrantes porque están en tránsito. Abramovich agregó que en la Ciudad de Buenos Aires, la Federal detuvo en 2012 por averiguación de antecedentes a 1195 argentinos y 1462 migrantes. De estos últimos, sólo 19 constituyeron casos penales. Y recordó que la investigación de Zaffaroni en la Corte Suprema había detectado que el 29 por ciento de las víctimas de delitos dolosos fueron migrantes, aunque para los medios no sea noticia.
horaciolqt@yahoo.com.ar
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martes, 14 de octubre de 2014

Ciudad Digital

En el XV Encuentro Iberoamericano de Ciudades Inteligentes, celebrado el 2 y el 3 de octubre en la ciudad española de Málaga, se lanzó un proyecto denominado “I+D Ciudad 2020”, que se desarrolla en esa ciudad andaluza, Santander y Zaragoza con una inversión de 16,3 millones de euros impulsado por un consorcio liderado por el grupo español Indra.
Más de 3.800 profesionales se dieron cita en Málaga para escuchar a 242 ponentes, representantes los gobiernos municipales de 60 ciudades de 18 países, además de recorrer una muestra con servicios y productos de unas 600 empresas. El encuentro fue organizado por la Asociación Iberoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones (AHCIET).
“I+D Ciudad 2020” se construyó durante los últimos tres años con nuevas tecnologías para facilitar la gestión de los recursos de las ciudades y el desarrollo de nuevos servicios que permitan a los ciudadanos participar de esa gestión y disfrutar de las ventajas que ofrece una “smart city”.
Este nuevo modelo de ciudad inteligente y sostenible se realiza en estas ciudades, donde se prueban diferentes herramientas y servicios dirigidos tanto a los gestores como a los ciudadanos.
Sobre una plataforma basada en Internet, se integraron las nuevas herramientas desarrolladas en el proyecto para facilitar la gestión energética en edificios y espacios públicos, la gestión del transporte y la movilidad, y la sostenibilidad medioambiental, los tres aspectos que más impacto tienen en la calidad de vida del ciudadano.
Gracias a las nuevas soluciones de gestión diseñadas, los responsables de la ciudad disponen de información integrada en tiempo real sobre la ciudad y sus diferentes recursos, que pueden ver sobre el propio mapa de la localidad. De esta forma, pueden tomar decisiones con una mayor agilidad y eficacia.
Por ejemplo, pueden detectar situaciones anómalas o reuniones deportivas, culturales o sociales, y alertar a los ciudadanos, recomendarles rutas alternativas para evitar la concentración, gestionar el transporte público en el área o tomar medidas para controlar el consumo energético o la contaminación en la zona.
Mediante el uso de herramientas predictivas, los gestores también pueden anticiparse a situaciones como congestiones de tráfico, picos de consumo energético y contaminación acústica o atmosférica y tomar medidas preventivas para paliar sus efectos.
El proyecto también desarrolló una aplicación para dispositivos móviles desde la que los ciudadanos pueden acceder de forma sencilla e intuitiva a las diferentes herramientas que ofrece Ciudad 2020, así como a otras externas relacionadas con la ciudad en ámbitos como ocio, turismo, educación, sanidad, etc.

lunes, 13 de octubre de 2014

Los Piletones

Crisis habitacional / Obras en el sur de la ciudad

Los Piletones: de villa a urbanización con vecinos propietarios